Actualizado 18/12/2009 13:00 CET

Julia Navarro.- Escaño Cero.- La embestida.

MADRID, 18 Dic. (OTR/PRESS) -

Hay asuntos que parecen "inventados" con el único propósito de distraer a la opinión pública de los problemas reales, por ejemplo el paro. De manera que ahora mismo media España discute con la otra media sobre la pretensión de los independentistas catalanes de prohibir las corridas de toros en Cataluña.

Quienes promueven la prohibición aseguran hacerlo por respeto a los derechos de los animales. Quienes les replican lo hacen argumentando que los independentistas quieren acabar con la "fiesta nacional" por eso de "fiesta nacional" y un símbolo de España. Lo increíble es que el asunto esté provocando discusiones apasionadas, incluso en los mismísimos "pasillos" del Congreso donde algunos de los diputados charlan sobre el tema defendiendo posiciones encontradas.

Sinceramente, no entiendo a qué viene ahora hacer un problema de las corridas de toros, arraigadas en lo más profundo de las costumbres de nuestro país. ¿De verdad ahora mismo los toros son el problema de Cataluña?

Por lo pronto ya hay manifiestos de artistas e intelectuales a favor y en contra intentando cada grupo poner su granito de influencia en los diputados autonómicos catalanes que tienen que votar la medida.

Da rabia estos debates que son periféricos de la realidad, pero que al final nos tienen a todos entretenidos desgranando argumentos a favor o en contra de las corridas de toros mientras la realidad que nos rodea es como para echarse a temblar.

Hay más de cuatro millones de ciudadanos en paro y lo que es peor sin perspectivas ni a corto ni a medio plazo de encontrar empleo. Hay cientos de miles de estos parados que ya han cumplido los cincuenta, lo que es un elemento añadido de angustia puesto que a esa edad difícilmente alguien les volverá a contratar y se ven en lo mejor de la vida retirados para siempre del mercado laboral. Hay cientos de miles de jóvenes pugnando por el primer empleo aunque sea mal pagado. Hay miles de familias que tienen todos sus miembros en paro. Hay miles de ciudadanos que hasta no hace mucho tenían una vida organizada con ingresos fijos y ahora tienen que acudir a los comedores de Caritas. Y mientras todo esto pasa, un grupo de políticos independentistas catalanes deciden que no pueden seguir soportando en su comunidad "la fiesta nacional" y quieren suprimirla de un plumazo.

Me gustaría ver a estos defensores de los animales de pacotilla qué hacen para proteger a esos miles de perros abandonados y maltratados todos los años. Me gustaría verles preocupados por las condiciones terribles en que viven los pollos en las granjas en donde les engordan para el consumo humano. Me gustaría verles preocupados por los animales que sirven de alimento para las personas y que reciben un auténtico maltrato a la hora de ser sacrificados.

Es decir, resulta hipócrita que se preocupen de los toros, que son los únicos que tienen una muerte mejor que el resto de los animales que sirven para consumo humano. El día en que presenten proposiciones de ley encaminadas a la protección de todos los animales, serán creíbles cuando salgan a decir que están preocupados por la suerte de los toros.

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