MADRID 14 Ene. (OTR/PRESS) -
El ex ministro Jordi Sevilla ha presentado un "Manifiesto socialdemócrata" en el que propone un debate autocrítico dentro del PSOE.
El manifiesto es respetuoso con Pedro Sánchez, es decir, evita que se le pueda tachar de anisanchista. Supongo que esa equidistancia es la mejor fórmula para que muchos militantes socialistas no tengan miedo en participar en el debate.
Tampoco hay que olvidar que Jordi Sevilla formó parte del Gobierno Zapatero y que muchos de los lodos de hoy provienen de los barros de ayer.
Lo interesante ya digo es que el manifiesto no solo no preocupa ni a Pedro Sánchez ni a ninguno de sus adlátares, sino que incluso han dicho que lo van a examinar con "cariño".
Soy escéptica respecto al recorrido de este manifiesto, aunque sí creo que es interesante que un dirigente socialista de la penúltima hornada se atreva a plantear la necesidad de un debate en el seno del PSOE.
Claro que, con debate o sin debate, Pedro Sánchez ha comenzado el año afirmándose en su decisión de resistir hasta el último día de la legislatura allá en 2027 y, para que no quepan dudas, ha pactado con Oriol Junqueras, líder de Esquerra, un modelo de financiación que es un modelo al que se le puede apellidar de todo menos socialista.
Así se lo ha dicho Emiliano García Page, que se pasa el día amagando sin dar. Es decir, viene manifestando sus diferencias con Sánchez en público, pero se le va la fuerza por la boca.
Pedro Sánchez, que pasa de las rabietas de sus socios de Gobierno, también ha anunciado que va a intervenir el mercado del alquiler premiando a los "caseros" que no suban los alquileres.
Sus socios de Gobierno han protestado, pero sus protestas no dejan de ser brindis al sol. Sus diferencias con Pedro Sánchez no las van a solventar dejando el Gobierno porque no son tontos, y ya han conocido y saboreado las mieles y las ventajas del Poder. Vamos, que haga lo que haga Sánchez, sus socios no van a renunciar a sentarse en el Consejo de Ministros. Y como Pedro Sánchez es un convencido de la política de " ganar tiempo", porque en ese tiempo que transcurra pueden acontecer muchos imprevistos que le sean favorables y ,sobre todo, necesita ese tiempo para seguir afianzando los lazos con los partidos que le han permitido gobernar.
Si se preguntan que más les puede ofrecer a Bildu, Esquerra, Junts, y compañía pues seguro que algo se le ocurrirá ,incluso programar la "voladura" de la Constitución de una vez o por partes. Lo que sí sabemos después de sus años de Gobierno es que es capaz de todo, que no tiene límites, pero no solo él, también quienes le rodean vienen siendo incapaces de decirle que hay líneas que en democracia no se pueden traspasar .Y si, la de la financiación singular para Cataluña es una de esas líneas porque rompe el principio de solidaridad.
Lo que me pregunto y pregunto es por las consecuencias de cambiar el sistema de financiación autonómica sin debatirlo con todas las fuerzas políticas, especialmente con el PP que gobierna varias Comunidades Autónomas.
Si Sánchez no lo ha hecho es por una razón muy simple: su objetivo no es poner en marcha un nuevo modelo de financiación porque crea que es necesario, sino porque los votos de los partidos separatistas es lo que le permitirán seguir gobernando.
Eso sí, doña María Jesús Montero, ministra de Hacienda, vicepresidenta del Gobierno y candidata a presidir Andalucía, no ceja en hacer declaraciones intentando "vender" la buena nueva de un sistema de financiación hecho a la medida de los independentistas catalanes. No cuela, claro, por más que la doña acuse de mentirosos y de difundir noticias falsas a todos aquellos que se atreven a cuestionar lo pactado entre el Presidente Sánchez y Oriol Junqueras.
Pero lo peor que le sucede a Sánchez es que ni sus colaboradores y asesores se atreven a contrariarle porque les va el sueldo en ello. Es decir, les van sus puestos de trabajo y la nómina a fin de mes, de manera que son los primeros en animarle para que resista. En mi opinión, ninguno de quienes le rodean le quiere bien.
Esa es la verdadera soledad del Presidente, no contar con nadie que le enfrente a la realidad, sino estar rodeado de "pelotas" interesados que le susurran que cualquier tiempo pasado fue incluso peor, y que otros Presidentes también tienen páginas negras en su haber. Y así, con estos susurros de consuelo y su laberinto psico-emocional, Pedro Sánchez tirara millas hasta 2027, sacándose de la chistera todo aquello que pueda tener entretenido al personal.
Y ya puesto seguro que incluso saca rédito del manifiesto 'light' de Jordi Sevilla.