Luis Del Val.- Difícil desintoxicación.

Actualizado 20/03/2015 12:00:30 CET

MADRID, 20 Mar. (OTR/PRESS) -

En la campaña andaluza, cada vez más, casi todos los partidos políticos hablan de la desintoxicación, o sea, de dejar de meter mano en la caja del Presupuesto. Y los que jamás han tenido la caja al alcance de la mano juran por sus madres que ellos nunca lo harán, aunque la prueba de la virtud solo se lleva a cabo cuando hay enormes facilidades para caer en la tentación. Los violadores, por ejemplo -me refiero a los heterosexuales- son siempre los más castos de la cárcel hasta que les dan el tercer grado, y vuelven a comprobar que las calles están llenas de mujeres.

En cuanto a los decibelios de la voz, la que más grita es Susana Díaz, y lo comprendo, porque debe ser un tormento enarbolar la desintoxicación y ver cómo te aplauden los drogadictos, con la pupila todavía dilatada por la avaricia.

Para ingresar en una empresa o en una universidad de prestigio, o en una Academia, hay siempre entrevistas personales y evaluación de los méritos, antes de admitir al empleado, al alumno o al nuevo académico. Para ingresar en un partido político, en cambio, no hace falta ni siquiera presentar un currículo. De la misma forma que el valor, como en el Ejército, se supone, en los partidos suponen que no hay ningún vicioso. El problema es cuando al dineroadicto le pones una caja al lado.

Tuve una prima segunda que se casó con un alcohólico. Casi todas las semanas, le decía a mi prima, con acento estropajoso: "Taseguro, Dolo, que lo voooy a deejaaa". Hasta el sábado siguiente.

Había un actor, en Hollywood, que confesaba con modestia: "Mi padre era el borracho del pueblo. Generalmente eso no tiene importancia, pero es que mi padre era de Manhattan".

Borrachos, quiero decir dineroadictos, los hay en todos los partidos políticos, pero es que a la pobre Susana Díaz le ha tocado representar a la más grande y gigantesca ACE (Asociación de Corruptos de España). Confiemos en que lo dejen, pero ya sabemos los problemas que conlleva la desintoxicación y sus terribles recaídas.

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