Publicado 17/03/2026 08:01

Luis del Val.- Odio, no: aversión y repugnancia

MADRID 17 Mar. (OTR/PRESS) -

Decía Fernando Díaz Plaja que el pecado de los españoles era la envidia, y lo explicó muy bien, en un magnífico y ameno ensayo, titulado "El español y los siete pecados capitales. Los españoles somos más de envidiar que de odiar, aunque todavía no lo sepa el doctor en Economía que preside el Gobierno. Fernando, que era un seductor cultural y social, añadía con irónica inteligencia que la envidia, además, era un pecado peligroso, porque cuanto más se pecaba más se sufría, al contrario de la gula o la lujuria que, al menos, producen placer.

Por mi experiencia, creo que Pedro I, El Mentiroso, confunde la aversión y la repugnancia con el odio. El odio, como la envidia, tiene efectos secundarios, y cuanto más se odia, más se sufre. Sin embargo, la repugnancia sólo surge, cuando aparece el personaje en alguna imagen o alguien lo cita o lo alude. Conozco a muchas personas que tienen cierta aversión al presidente del Gobierno, pero no odio, lo que significa que, por suerte, conozco a personas bastante inteligentes, porque el odio requiere demasiada dedicación, como sucede con la mayoría de las obsesiones. Por ejemplo, la aversión a las cucarachas -que comparto- no significa que te levantes cada mañana pensando en las cucarachas, sino que sólo notas la repugnancia, cuando aparece el bichito, pero no te impide llevar a cabo una vida normal el resto del día. La repugnancia a las ratas es más intensa en las mujeres que en los hombres. Sin embargo, las mujeres conviven con esa repugnancia, sin que trastorne su existencia, salvo, claro, en el momento en que aparece la rata.

Con los cientos de asesores que cobran nómina mensual, sin siquiera tener que ir a firmar a Moncloa, sospecho cierto absentismo, porque estos matices deberían haber sido objeto de estudio, antes de lanzar esa campaña sobre el odio, cuando no creo que sea para tanto. Lo único que me preocupa es que, Pedro I, El Mentiroso -el presidente de Gobierno más mentiroso desde 1978- es un gran predicador de la lucha contra el bulo y la mentira. ¿Este ataque contra el odio, no estará motivado porque, él mismo, está atrapado en la molesta obsesión de odiar? Si fuera así, algunos que conozco, pasarían de la aversión y la repugnancia a la lástima.

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