Luis del Val.- Teología de autobús

Actualizado 09/01/2009 1:00:37 CET
Actualizado 09/01/2009 1:00:37 CET

Luis del Val.- Teología de autobús

MADRID, 9 Ene. (OTR/PRESS) -

Nunca traté a persona inteligente que me quisiera convencer de sus creencias o, por el contrario, que tratara de demostrarme lo razonable que resultaba el ateísmo. He tratado a mucha gente relacionada con la Medicina, con la Ciencia, con las Artes, judíos, católicos, protestantes y ateos, pero no tengo memoria de que esas personas, que habían alcanzado cotas de excelencia en sus actividades, hicieran ni siquiera un comentario despectivo sobre una religión o sobre la ausencia de creencias.

Parece que un grupo de ateos militantes quiere pagar una campaña publicitaria en los autobuses para tranquilizar a los ciudadanos, y que éstos se diviertan, porque Dios no existe. A mí me parece que se tranquilizarían mucho más si se les asegurase que no existen los inspectores de Hacienda o que el puesto de trabajo que todavía existe es duradero y permanente. Ante esta acción, tengo entendido que otros grupos religiosos pueden promover una campaña contraria, diciendo que todo el mundo esté tranquilo, que Dios existe, con lo que, al menos, la tranquilidad está garantizada para las compañías de autobuses que van a ver incrementar sus ingresos, gracias a estos esfuerzos publicitarios, a no ser que la economía siga en su camino hacia el desastre y aquí no pague ni Dios. Que algo tan íntimo y tan complejo como la fe y la Teología pueda ser dirimido a través del autobús, proporciona una visión aproximada de la seriedad y sensatez de la propuesta. En tiempos de la República Española -recuperemos la memoria histórica- se puso a votación, en el Ateneo de Madrid, la existencia o no existencia de Dios. No es una boutade: es real y está documentado. La votación fue muy reñida, y ganó que el Ser Supremo no existía, por un estrecho margen de votos, tras lo cual el asunto quedó zanjado. Y, encima, los señores socios del Ateneo se ahorraron una pasta gansa en anuncios en los tranvías de la época.

www.luisdelval.com

OTR Press

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