Actualizado 02/11/2006 01:00

Consuelo Sánchez Vicente.- Especial Eelecciones Catalanas

MADRID 2 Nov. (OTR/PRESS) -

Casi ocho puntos de abstención más que en 2003 es una luz roja que se enciende en el propio corazón de la democracia porque entraña cierta deslegitimación del sistema. Cuando casi la mitad de los ciudadanos se desentienden de su propio destino es que no se fían de sus representantes políticos. Como tantos advirtieron, "el lío del Estatut" se ha vuelto contra el "tripartito" que lo parió. Al menos en cierta medida, también contra el "comadrón" del evento, el presidente Zapatero. Me parece un serio aviso sobre el alto precio que tiene en política gobernar mirándose al ombligo en vez de mirando a los ciudadanos

La victoria de CiU en votos y en escaños no debería dejar la menor duda sobre quien debe encabezar el próximo gobierno catalán. Es el turno de Artur Mas. Pero, la decepción de los catalanes con su clase política tradicional es muy profunda. Un perfecto desconocido, "el candidato desnudo", les ha enseñado por debajo de la puerta la patita del lobo que se los comerá si siguen por ese camino.

Consuelo Sánchez Vicente.

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