Lorenzo Bernaldo de Quirós.- Los errores de Obama

Actualizado 02/02/2009 1:00:32 CET

MADRID, 2 Feb. (OTR/PRESS) -

El Presidente Obama ha introducido en su paquete para estimular la economía norteamericana un conjunto de medidas proteccionistas dirigidas a impedir la importación de una serie de productos. La tesis "obamita", se supone, es que de ese modo se promoverá la industria nacional, se salvarán empleos y todo irá mejor... Esta tesis supone un desconocimiento supino de la teoría económica y de la evidencia empírica. Todos los economistas, de todos los colores, con excepciones raras, han considerado que el libre comercio es un instrumento básico para promover el crecimiento, mejorar la productividad y crear puestos de trabajo. Este enfoque se ve apoyado por una realidad. Los países más abiertos al exterior son los que han registrado mayores tasas de crecimiento y han experimentado una mejora en los niveles de vida de su población.

Todos los asesores económicos de Obama, y digo todos, han sido campeones del libre comercio y todos, permítaseme la reiteración, han considerado nefastas las medidas proteccionistas. Larry Summers, director del Equipo Económico; Cristina Romer, presidenta de su Consejo de Asesores económicos, etc. Han escrito ardorosas defensas del comercio libre y duras diatribas contra la protección. Así criticaron duramente las protecciones concedidas por Bush a la industria del acero y, desde luego, el proteccionismo agrícola... Lo consideraban un despilfarro y un desastre. Eso no ha cambiado, y ellos parecen haberlo hecho. El poder tiene razones que la razón no entiende.

La erección de barreras proteccionistas fue una de las causas básicas de que la depresión de los años treinta del siglo pasado se extendiese a todo el mundo y se prolongase durante más de una década. Ayer como hoy, quien inició la carrera proteccionista fueron los EE.UU. En 1932, América aprobó una espectacular subida arancelaria que fue imitada por el resto de los países. Se desencadenó una guerra comercial que hundió el comercio mundial y agudizó las fuerzas recesivas. Pues bien, en medio de la peor crisis económica de los últimos sesenta años, un presidente norteamericano comete el mismo error. Que Dios nos pille confesados.

Lorenzo Bernaldo de Quirós.

OTR Press

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