Pedro Calvo Hernando.- La nueva frontera

Actualizado 02/07/2014 12:00:19 CET

MADRID, 2 Jul. (OTR/PRESS) -

Después de la irrupción de Podemos en las europeas, ahora se mueve, en parecida línea, un proyecto de candidatura, Guanyem Barcelona, para la elección de alcalde en esa ciudad. Ada Colau, la carismática primera portavoz de la PAH, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, se propone dar el gran aldabonazo en la capital catalana, pero no para obtener unos cuantos concejales sino para ganar el Ayuntamiento. Para entonces, ya veremos si Pablo Iglesias y su organización se han ido preparando para dar el salto en la competición de cara a la Moncloa. Se abren grandes incógnitas, a la luz de un creciente movimiento de cambio sustancial en el panorama político español, en el que millones de ciudadanos cada vez ven más clara la necesidad de quebrar el moribundo sistema electoral y organizativo, para dar paso a la llegada de los antes llamados antisistema, pero que ya son decididos partidarios de transformar ese sistema por los caminos de la democracia purificada.

Todo viene del 15-M y ahora el reto será atraer a IU y al PSOE a una gran convocatoria de izquierda transformadora y radicalmente democrática.

Es difícil aglomerar a la izquierda tradicional, IU y PSOE, con estos nuevos movimientos, pero todos ellos saben muy bien que si no lo hacen no llegarán a buen puerto. Para los comicios municipales y autonómicos falta ya menos de un año y el tiempo comienza a correr velozmente, de manera que las bases del cambio ya están urgiendo. Podemos cuajó en cuatro meses, pero eso no significa que los demás vayan a necesitar solo tan corto espacio de tiempo. Y mi impresión es que no se dan bien cuenta de ello. Les va a ayudar mucho, obviamente, la sensación generalizada de olor putrefacto del sistema tradicional, en todos o casi todos sus espacios y perfiles. Pero les puede perjudicar cualquier supervaloración de sí mismos, me refiero a los nuevos movimientos, en el sentido de pensar que son el dios de los cielos. Por eso, me sorprende la sensatez y serenidad de Pablo Iglesias y de Ada Colau, por referirme a quienes de manera más clara personifican la nueva frontera de la política española. Los dos tienen mucho que decir y que hacer en estos momentos.

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