Actualizado 24/02/2007 01:00 CET

Pedro Calvo Hernando.- Nuestros soldados, a casa

MADRID, 24 Feb. (OTR/PRESS) -

Siempre he visto con bastante claridad la inconveniencia de la presencia de nuestros soldados en Afganistán y así lo he manifestado unas cuantas veces por escrito y en los medios audiovisuales. Lo mejor habría sido aprovechar la decisión del regreso de las tropas de Irak, una de las más brillantes decisiones del presidente Zapatero, para poner en el mismo paquete a nuestras tropas en Afganistán, sin que yo desconozca las diferencias entre ambas situaciones. Lo de Irak era una agresión a las leyes internacionales y a la ONU, mientras que lo de Afganistán cuenta con la cobertura de unas y de otra. Pero lo cierto es que en ambos casos estamos ante la ocupación de dos países por tropas extranjeras y en ambos hay que preguntarse por qué España estaba allí, o está, si hablamos sólo de Afganistán. El origen de la ocupación de este último país arranca de causas también bastante oscuras y no basta el voluntarismo de afirmar que estamos allí por razones humanitarias y de reconstrucción, cuando los riesgos que se corren y la eventualidad de tomar parte en acciones de guerra son tan evidentes.

La muerte de la soldado Idoia Rodríguez y las heridas a dos de sus compañeros inevitablemente tenían que desempolvar la polémica sobre la presencia española allí, un debate amargo y áspero, que coge en medio a nuestros compatriotas uniformados enviados allá, que no tienen culpa de ninguna de las aristas de la discusión. La muerte de Idoia es, en todo caso, una de las noticias más tristes y desgarradoras que hayamos podido recibir. Yo no voy a entrar ahora en hechos circunstanciales, como el muy mezquino tratamiento del tema por el presidente del PP, partido que nos metió en Afganistán. Quiero mirar las cosas en su globalidad y en sus causas últimas. Simplemente decir que esa jovencísima y animosa mujer seguiría entre nosotros si España no estuviera en esa guerra o como se quiera llamar al conflicto, que el nombre me da igual. Con todo mi respeto, creo que este es el momento de reiterar la petición al Gobierno y a su presidente para que se traigan a casa a nuestros soldados.

Pedro Calvo Hernando.

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