Pedro Calvo Hernando.- Turcos y pensiones.

Actualizado 18/04/2009 14:00:41 CET

MADRID, 18 Abr. (OTR/PRESS) -

Entre las numerosas polémicas de las últimas horas, destacan la de los forenses turcos y la de las declaraciones del Gobernador del Banco de España sobre la Seguridad Social.

Los dos forenses turcos han dejado cristalinamente clara en el juicio del Yak-42 la responsabilidad no sólo de los militares sino también de los políticos que les mandaban en el muy turbio asunto de la identificación de los cadáveres de las víctimas. Lo del general Navarro no tiene por dónde cogerse y lo asombroso es que no se les haya caído la cara de vergüenza a todos los implicados. Como asombroso es también que en el PP se empecinen en salvar la cara de Federico Trillo y de algún otro responsable del Ministerio de Defensa en aquellos momentos. No sé qué pensará Trillo sobre el efecto en la opinión pública de todo lo que está pasando, pero debería estar seguro de que el mal menor sería su dimisión de todos los cargos que ostenta, tras reconocer su culpa y pedir perdón a todos. Todavía está a tiempo, pero pronto dejará de estarlo.

En cuanto al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tampoco se entiende que siga en su puesto sin inmutarse, tras el enorme fiasco de sus declaraciones, desmentidas y descalificadas duramente por el Gobierno, a través, sobre todo, de las palabras de Celestino Corbacho, y por los sindicatos y patronales. Con la previsible excepción de Mariano Rajoy, siempre amarrado al clavo ardiendo electoralista, pase lo que pase y peligre lo que peligre.

Ya sé que el Gobernador del Banco de España es un cargo autónomo que no puede ser cesado sin más por el Gobierno. Pero también sé que es un puesto de confianza de aquel que lo nombró, motivo por el cual es él personalmente quien debería abandonar el cargo, una vez comprobada su inmensa metedura de pata y la pérdida de la confianza del Gobierno. Este hombre ya había demostrado muchas veces que no era merecedor de esa confianza, pero en esta ocasión ha desbordado todos los cauces. Ha puesto en grave riesgo la seguridad de los españoles en su sistema de pensiones.