Al margen.- Quince millones de ojos

Actualizado 22/09/2015 12:00:35 CET

MADRID, 22 Sep. (OTR/PRESS) -

Se dice que de donde se quieren ir los catalanes es del PP, y, en efecto, salvo los pocos que en Catalunya le votan, parece que así es. De hecho, ha sido en los últimos cuatro años, los del infausto gobierno de Rajoy, cuando más independentistas han salido, y no digamos en las últimas fechas, cuando Albiol, Fernández Díaz y la banca, bastante afecta el Partido Popular y a su extrema generosidad con ella, se han puesto a decir cosas a cual más amenazante, intimidatoria y apocalíptica. Tratándose de un sentimiento ésto del nacionalismo, parece natural que éste se exacerbe cuando a aquél se le lastima.

Uno no quiere que Catalunya se vaya de España, por mucho que nunca estuvo del todo y que lleve bastante tiempo yéndose, pero tampoco quiere uno que se corrompa la democracia, la política, hasta el punto de convertirse ambas en carceleras de las aspiraciones de las personas y los pueblos, en vez de ser lo que deben en un país civilizado, su cauce. Ahora bien, ¿qué importancia puede tener lo que quiera uno, y quien dice uno dice cualquiera, frente a esa movida sentimental, emocional, lo que sea, pero fruto de la voluntad agavillada de tantos otros españoles, catalanes en el caso que nos ocupa? No ha sido el Estado español (cuando no tiránico, corrupto, hueco y desentendido de su pueblo) de los de tirar cohetes, de los amables y amparadores, pero no sólo con los catalanes (con ellos, tal vez, algo menos adverso), sino también con los castellanos, los gallegos, los asturianos, los extremeños, los vascos, los andaluces o los aragoneses.

Váyanse en buena hora del PP los que tan perjudicados y hartos están de su mendaz y antisocial acción de gobierno, de sus corrupciones y de su patrimonialización, apropiación, del nombre de España, y déjese a ésta, a sus hijos, a todos, buscar algo mejor, que no habrá de ser muy difícil. Noventa millones de ojos (ojo arriba, ojo abajo) ven más que setenta y cinco. Vamos a necesitar todos los ojos, y una vista de indio sioux, para salir de ésta.