Actualizado 16/01/2007 01:00 CET

Rafael Torres.- Matar es fácil

MADRID, 16 Ene. (OTR/PRESS) -

Se podrá reprochar al gobierno el no haber culminado con éxito el proceso de paz, pero en ningún caso el no haberlo intentado. Lamentablemente, esa superior modalidad de la relación humana, el diálogo, no ha pertenecido hasta ahora al catálogo de los usos ni de las destrezas de la banda armada, y de ahí su incapacidad actual para expresarse y argumentar de otro modo que no sea el que le es tradicional, la violencia ciega, pero eso no quiere decir que, andando el tiempo, asimilando la experiencia y cerrándose entorno a ETA más y más el cerco de la civilidad, no pueda lograrse lo que hoy vuelve a parecer utópico, pues la utopía no es sino la verdad de mañana.

Otra cosa es la soledad en la que ha vivido el gobierno durante el malogrado proceso, que, por cierto, ha resultado que no era tanta a la vista de las grandes manifestaciones de apoyo indirecto del fin de semana. Pero mientras duró la negociación, el tanteo previo más bien, el gobierno no solamente pareció solo ante el peligro, sino rodeado, incluso por su espalda, de enemigos. La actitud del Partido Popular no ha sido, en verdad, ni comprensible ni edificante durante ese tiempo, y mucho menos en el remate de su faena obstruccionista, absteniéndose de acudir a las manifestaciones unitarias contra el terrorismo y en homenaje a las víctimas de Barajas.

Ahora bien; pues somos hijos de nuestras obras, sólo de ellas y no de la palabrería, tal vez convenga no prestar tanta atención a quienes carecen hoy, en puridad, de funciones y rango institucional (por hallarse en la oposición y no en el gobierno) para acabar con la violencia, en la seguridad de que la ciudadanía, o cuando menos la gran parte de ella no intoxicada por la propaganda, habrá tomado buena nota de lo obrado por unos y por otros en relación a lo que casi unánimemente se anhela, el fin del terrorismo. Con el que nunca acabó en cuarenta años, por cierto, la acción policial, porque matar, qué asco y qué pena, es fácil.

Rafael Torres.

OTR Press

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