El Abanico.- Vox, una piedra en el zapato de PP y Ciudadanos

Publicado 14/12/2018 8:01:37CET

MADRID, 14 Dic. (OTR/PRESS) -

Todo parece indicar que el pacto PP-Ciudadanos en Andalucía es un hecho, a falta solo de que lo rubriquen Pablo Casado y Albert Rivera, después de llegar, eso sí, a un entendimiento en el reparto de carteras. De nada han servido las reiteradas afirmaciones de Juan Marín, en el programa El Objetivo de Ana Pastor, del pasado domingo, reivindicando su voluntad de ser el próximo presidente de la Junta. Tampoco el llamamiento de los liberales europeos a Rivera, para que no pacten con Vox, el ganador sorpresa de esas elecciones si nos atenemos a los muchos espacios que le dedican los medios de comunicación a la formación de Abascal.

Un pacto que de llevarse a cabo -no les queda otra si quieren sentarse en San Telmo-, les pone en evidencia, ya que le sirven en bandeja al PSOE y a Podemos los argumentos necesarios para contrarrestar la mala imagen de Sánchez, por haber aceptado los votos de los independentistas catalanes en la Moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa. Una espinita que tienen clavada en el corazón no solo los de Pablo Casado, que se entiende, sino los de Albert Rivera, por no haber sabido aprovechar la oportunidad que les brindaba la aritmética parlamentaria, ni a nivel nacional ni en Cataluña.

Me sorprende, sin embargo, que en estas negociaciones no estén teniendo ni voz ni voto -su silencio es atronador-, las mujeres de ambas formaciones políticas, teniendo en cuenta que a quien más perjudica el pacto con Vox, es a ellas: a todas las que han luchado en favor de la igualdad, contra la violencia de género. Pues no hay que olvidar que entre las propuestas estrella del partido de extrema derecha figura la derogación de la Ley contra la violencia de género, por considerar que ésta favorece a las mujeres y va contra los hombres.

Que estas medidas las sostenga una formación política en pleno siglo XXI, habiendo sido asesinadas más de 800 mujeres, a manos de sus maridos, de sus parejas, sin que ninguna asociación feminista de centro derecha -que las hay-, ni de ningún otro tipo, haya puesto el grito en el cielo, demuestra hasta qué punto las representantes de Ciudadanos y del Partido Popular, aceptan sin rechistar políticas que van contra la mujer, que nos afectan a todas, independientemente de la ideología que cada una defienda.

No solo eso: cuando entre esas propuestas de Vox, figura también la deportación de migrantes legales e ilegales, se olvidan de que gracias a miles de ellos, las mujeres hoy podemos ir a trabajar, desempeñar puestos de responsabilidad, disfrutar de una independencia económica que antes no teníamos.

Pregunto: ¿por qué los migrantes son buenos para limpiar nuestras casas, atender y cuidar a nuestros hijos y a nuestros padres, y no lo son para tratarles como personas? ¿Por qué si les dejamos lo más preciado que tenemos, queremos expulsarles de nuestra vida, de nuestro país, como si fueran animales sin sentimientos, por qué? ¿Por qué se les acusa de ser los causantes del paro, de la crisis económica, cuando son los que hacen los trabajos que los españoles se niegan a realizar? ¿O acaso hay muchos nacionales de esos que llevan la banderita en la muñeca, en el zapato, o en la correa del cinturón, que acepten limpiar el culo de nuestros mayores, o de nuestros pequeños, incluso que se pasen 14 o 15 horas, bajo kilómetros de plásticos, a una temperatura insoportable?

Yo invito a pensar en todo esto, antes de dar el voto a una formación que quiere poner patas arriba el sistema, la democracia, que quiere hacer de nuestro país, un país de exclusión, de insolidaridad, un país en el que manden y legislen los que más tienen, sin pensar en los que más lo necesitan, que somos la mayoría.

OTR Press

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