Rosa Villacastín.- La magia llega al Madrid más glamoroso

Actualizado 04/04/2008 2:00:19 CET
Actualizado 04/04/2008 2:00:19 CET

Rosa Villacastín.- La magia llega al Madrid más glamoroso

MADRID, 4 Abr. (OTR/PRESS) -

Mientras en España nos preparamos, dicen, para asumir una crisis económica como no se ha conocido otra desde los años 30 -según palabras del ex gerente del Fondo Monetario Internacional, don Rodrigo Rato-, a los italianos se les cae la baba cuando miran hacía nuestro país y ven al grado de modernidad a qué hemos llegado en los últimos años. No lo digo yo, lo dice un intelectual de la talla de Humberto Eco.

Lo piensan también los habitantes del pequeño Principado de Mónaco, después de que Pedro Almodóvar y su tropa se hicieran los dueños y señores del Baile de la rosa. Un acontecimiento social que puso de moda Grace Kelly, y que empezaba a decaer, hasta que su sucesora, la bella Carolina se puso las pilas y pensó qué que mejor revulsivo para levantar la fiesta que ese mago del cine que es Almodóvar. Puestos en contacto con él, dejaron en sus manos un festejo que dejó con la boca abierta a todos los Grimaldi, sin excepción.

Nuria González, la mujer de Fernando Fernández Tapias, asidua a este festejo, me comentaba que era la primera vez en muchos años que veía a Ernesto de Hannover, integrado como nunca lo había estado, bailó hasta las tantas de la madrugada, al son de la movida madrileña, fascinado con Rossy de Palma, con Bibiana Fernández, con Boris Izaguirre y con la inigualable Alaska.

Un éxito que coincidió con la celebración en Madrid del 20 aniversario del estreno de "Mujeres al borde de un ataque de nervios", que muy pronto se podrá volver a ver en los cines comerciales, porque es sin duda una de las mejores películas del director manchego. La que recuerda con más cariño la que fue su musa y gran actriz Carmen Maura, a quién encontré en la fiesta que celebró Guerlain, en el Hotel Ramses -de la cadena Hospes de Alicia Koplowitz-, para presentar su nuevo perfume "L*instant Mágic".

Decía Javier Sádaba, que "hay momentos especiales, momentos que nos gustaría eternizar..." La noche de Guerlain fue una de esas veladas que me gustaría se repitiera con más asiduidad. No sólo por los famosos que asistieron: Imanol Arias y Pastora Vega, Bibiana Fernández, Mónica Cruz, Cary Laquique, Lola Suárez (propietaria de las Joyerías Suarez), Miriam Díaz Aroca; Marta Robles, con su nuevo libro bajo el brazo, Pedro Trapote, la empresaria y diseñadora de zapatos Sara Navarro, Juan José Lucas son su mujer, Ana Rosa Quintana Tamara Falcó, Alejandro Agag, y un largísimo etcétera que hizo las delicias de los fotógrafos y cámaras que se apostaron a la puerta del local tomar buena nota de quiénes entraban y salían.

No se si esta es la mejor formula para combatir la falta de estímulo y el desencanto, pero debería serlo. Anima saber que a nuestros artistas -quién podría haber imaginado a un Bardem emocionado hasta las lágrimas, cuando sus compañeros de la Unión de Actores le hicieron entrega la otra noche de un premio por su profesionalidad-, los de verdad, los que trabajan, se les abren puertas que hasta muy recientemente permanecían cerradas.

Rosa Villacastín

OTR Press

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