Publicado 24/05/2016 15:29

Javier Martos, director Unicef: "Ni un solo día de paz"

Javier Martos, Director Ejecutivo Unicef España
UNICEF

   Por Javier Martos (OTR/PRESS)

   “Tengo 33 años, he dado a luz y criado a cuatro niños, y he visto compasión en medio del caos, pero nunca he vivido un día de paz en toda mi vida. Ni siquiera sé lo que es”. Estas palabras, de una trabajadora sanitaria palestina, son la historia vital de millones de personas en todo el mundo. Hombres, mujeres y niños que solo conocen días y noches vividos en situación de emergencia. En lugares como Alepo (Siria) donde las bombas y el caos no cesan desde hace años; en islas de los océanos Pacífico e Índico azotados por el cambio climático; en los campamentos de

   refugiados y desplazados de Darfur (Sudán), de Kenya o de Oriente Medio; o en países de África azotados por conflictos interminables, en todos ellos sobrevive toda una generación que no sabe lo que es ni lo que significa vivir en paz.

   En 2016, más de 125 millones de personas necesitan asistencia humanitaria. No veíamos a tanta gente obligada a abandonar sus hogares desde la Segunda Guerra Mundial: más de 60 millones de personas, la mitad de las cuales son niños. El costo humano y económico de los desastres asciende y el impacto del cambio climático se acentúa. Además, se prevé que aumente la frecuencia y la gravedad de los desastres. En definitiva, el mundo asiste a la mayor demanda de asistencia humanitaria desde hace 70 años.

   Ante esta situación, por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, su secretario general, Ban Ki-moon, ha convocado en Estambul durante los días 23 y 24 de mayo la Cumbre Humanitaria Mundial y ha presentado una Agenda para la humanidad en la que pide a los líderes mundiales que se comprometan a tomar medidas y a reducir el sufrimiento humanitario.

   En el informe de Naciones Unidas sobre esta cumbre se insiste en que en demasiados lugares sigue siendo difícil lograr la paz, la estabilidad y el crecimiento económico sostenible. Unos conflictos brutales, y en apariencia de difícil solución, han destrozado la vida de millones de personas y amenazado el futuro de generaciones enteras. Más países caen en la fragilidad, afectados por la pobreza extrema y la debilidad de las instituciones, y su situación se ve agravada por los peligros naturales y los desastres de origen climático. El extremismo violento, el terrorismo y la delincuencia transnacional generan inestabilidad constante. La

   creciente desigualdad económica en los países y el aumento de la brecha entre ricos y pobres marginan cada vez más a las personas más vulnerables de la sociedad. El cambio climático sigue añadiendo inquietud a la situación humanitaria, dado que agrava la inseguridad alimentaria, la escasez de agua, los conflictos, las migraciones y otras tendencias. La frecuencia y el nivel de las pandemias, epidemias y otras amenazas mundiales a la salud siguen siendo preocupantes. Millones de personas abandonan su hogar en busca de protección u oportunidades, mientras que la capacidad y la voluntad de los países de integrarlas se ven mermadas considerablemente.

   Y, como siempre, los niños se encuentran en el ojo del huracán. Aprovechando la cumbre de Estambul, UNICEF ha presentado 'La educación no puede esperar', un nuevo fondo que busca proporcionar educación de calidad en los próximos cinco años para 13,6 millones de niños y jóvenes en situaciones de emergencia y crisis prolongadas. Y es que cerca de la cuarta parte de los niños en edad escolar de todo el mundo –462 millones– viven en países afectados por una crisis.

   Además, se ha realizado una llamada a la acción para garantizar que los niños estén seguros y protegidos en las escuelas y los hospitales. La trágica realidad es que esas escuelas y hospitales son cada vez con mayor frecuencia objetivos de los grupos armados. Los gobiernos y otros actores deben protegerlos urgentemente, defendiendo las disposiciones del derecho internacional humanitario y la ley internacional de los derechos humanos.

   RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

   Ante este desolador panorama tenemos que tener claro que la humanidad es nuestra responsabilidad compartida. Y la prueba de nuestro compromiso con la humanidad no radica únicamente en el resultado de la Cumbre Humanitaria Mundial. La responsabilidad está en manos de los gobiernos, sin duda, pero los ciudadanos debemos hacer de la humanidad -la dignidad, la seguridad y el bienestar de las personas- una causa común. Debemos interpelar a nuestros dirigentes para que tomen decisiones que defiendan la humanidad de las personas. Debemos apoyar a nuestros dirigentes cuando tomen decisiones audaces y valientes y asuman riesgos para poner fin a los desastres y los conflictos, reducir las necesidades, la vulnerabilidad y los riesgos en todo el mundo.

   Como ciudadanos, nuestras voces e ideas, nuestra compasión, compromiso y preocupación, y nuestra capacidad e ingenios son de gran importancia y resultan imprescindibles para lograr un futuro mejor para todos. Tenemos que luchar por un mundo donde ninguna persona atrapada en una crisis muera innecesariamente; donde ninguna persona pase hambre; donde las personas inocentes no teman por sus vidas debido a la parálisis política, la falta de recursos o un sistema que no puede protegerlas o satisfacer sus necesidades. Debemos trabajar para que 125 millones de personas puedan levantarse en paz cada mañana.

Javier Martos, Director Ejecutivo de UNICEF Comité Español

Para más información sobre la Cumbre Humanitaria de Estambul: http://www.un.org/es/conf/whs/index.shtml

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