En los últimos años, el mercado del hogar parece haber entrado en una nueva fase: la de la miniaturización inteligente. Cada vez vemos más dispositivos que reducen su tamaño, respondiendo a una realidad muy concreta: las viviendas modernas -especialmente en grandes ciudades- son más pequeñas y requieren soluciones compactas. Pero hay algo más interesante detrás de esta tendencia: la ingeniería está alcanzando un punto en el que hacer los productos más pequeños no significa hacerlos menos potentes.