El lavavajillas Beko Serie bPRO 500 (BDFN36560XWP). - EUROPA PRESS
MADRID, 29 Jun. (EDIZIONES/Portaltic) -
Hemos estado probando durante un mes el lavavajillas Beko Serie bPRO 500 (BDFN36560XWP), un modelo de libre instalación en un tamaño estándar de 60 centímetros que, por 599 euros, apuesta por una combinación muy equilibrada entre eficiencia, diseño y una amplia variedad de programas. Más allá de cifras y especificaciones, lo que más nos ha llamado la atención en el día a día ha sido lo silencioso que resulta y lo cómodo que es de utilizar.
Precisamente, uno de los aspectos que más destacaríamos en esta primera toma de contacto con el dispositivo es su bajo nivel de ruido. Con solo 41 dB, el funcionamiento pasa prácticamente desapercibido incluso en espacios abiertos, algo que se agradece especialmente cuando el lavavajillas está funcionando mientras hacemos otras tareas en casa o durante la noche. Es uno de esos detalles que terminan marcando la diferencia en el uso diario, más aún en esas cocinas abiertas que están tan de moda.
También nos parece fundamental a la hora de plantear la compra de un electrodoméstico de estas características su clasificación energética A, acompañada de un consumo de tan solo 0,551 kWh y 8,9 litros de agua por ciclo. Son cifras que transmiten una clara apuesta por la eficiencia y que encajan muy bien con quienes buscan reducir tanto el consumo energético como el de agua sin renunciar a un buen rendimiento, en un producto al que los hogares suelen dar tanto uso.
Otro de sus puntos fuertes es la enorme variedad de programas y funciones disponibles. Cuenta con once programas y seis funciones auxiliares que permiten adaptar el lavado prácticamente a cualquier necesidad. Nos ha parecido especialmente interesante el programa 'Quick & Shine', capaz de dejar la vajilla limpia y seca en 58 minutos, así como la función 'Fast+', que reduce considerablemente la duración del ciclo cuando vamos con prisa.
Además, incorpora tecnologías pensadas para cuidar distintos tipos de vajilla. GlassShield protege la cristalería para prolongar su vida útil, SteamGloss añade un ciclo de calor adicional para mejorar el acabado de los vasos (en ambos casos, habrá que ver cómo evoluciona con el tiempo) y nos ha gustado especialmente la función SelfDry, que abre automáticamente la puerta cuando termina el programa de lavado. Es un detalle muy práctico porque favorece la salida del vapor, ayuda a evitar que se acumule humedad en el interior y consigue que la vajilla termine de secarse de forma más natural, sin que tengamos que hacer absolutamente nada.
En el apartado práctico también suma puntos gracias a su gran capacidad, así como la tercera bandeja Flexi para cubiertos y las múltiples posibilidades de configuración interior, con cestas regulables, soportes abatibles y accesorios específicos para distintos utensilios. Todo ello facilita aprovechar mejor el espacio independientemente del tipo de carga. En otros casos nos teníamos que adaptar a la altura de las cestas para ver incluso qué platos comprar y ahora, sin embargo, podemos moverlas de un lavado a otro si decidimos utilizar -por ejemplo- una vajilla más grande.
A nivel de diseño nos ha parecido un producto muy bien resuelto. El acabado Pearl Inox ofrece una estética moderna y discreta, mientras que la pantalla LED resulta clara y sencilla de interpretar. La información se consulta de un vistazo y el manejo general del lavavajillas nos ha parecido intuitivo desde el primer día.
Donde sí encontramos el aspecto más mejorable es en la conectividad mediante HomeWhiz. Aunque el lavavajillas puede configurarse y monitorizarse por WiFi y Bluetooth, para poder utilizar el control remoto es necesario activar previamente esa función pulsando un botón físico en el propio electrodoméstico. En la práctica esto limita bastante la utilidad del encendido a distancia, ya que obliga a estar delante del aparato antes de poder controlarlo desde la aplicación.
En cualquier caso, tampoco consideramos que esta limitación tenga un peso importante en la experiencia global. Personalmente, no creemos que poner en marcha un lavavajillas de forma remota sea una función muy utilizada por los usuarios. Lo que sí nos ha parecido realmente interesante de HomeWhiz es el seguimiento del estado del electrodoméstico, ya que la aplicación informa de las necesidades de mantenimiento y avisa cuando falta algún consumible, como el abrillantador o la sal, ayudando a mantener siempre el lavavajillas en las mejores condiciones.
Tras este primer mes de uso, nuestra impresión es que el Beko Serie bPRO 500 ofrece una relación calidad-precio muy competitiva. Destaca especialmente por su funcionamiento silencioso, su excelente eficiencia energética, la gran variedad de programas disponibles, un diseño cuidado y una pantalla LED muy cómoda de utilizar. Aunque la implementación del control remoto podría ser más práctica, es un detalle que, en nuestra opinión, queda ampliamente compensado por el buen rendimiento general que ofrece este modelo.