Actualizado 20/10/2015 17:20 CET

ZTE Axon Elite (análisis): Aquí estoy yo

MADRID, 19 Oct. (Mario Jiménez/Portaltic) -

Pretender a estas alturas hablar del empuje de los fabricantes chinos no tiene mucho sentido. Ya sabemos que vienen con la fuerza que da saber que tienes un producto con el diseño, el rendimiento y el precio adecuados como para arañar una buena cuota de mercado al tiempo que te conviertes en un competidor de lo más serio para las marcas consolidadas.

De hecho, podríamos decir que ZTE ya lo es, que poco a poco se ha colado entre los usuarios y que sus terminales empiezan a ser esperados por los medios a la hora de hacer análisis y por los usuarios más "enterados", que saben ya que la marca está fabricando 'smartphones' dignos de tener bastante en cuenta. Pero ahora parece que han visto claro el momento de dar el puñetazo en la meta, de reivindicar el "aquí estoy yo", y lo han hecho con este ZTE Axon Elite.

BUEN ARSENAL

Más allá de la apariencia, de la que hablaremos más tarde, el teléfono deja claras sus intenciones desde el principio con unas características técnicas muy altas: procesador Snapdragon 810 de ocho núcleos con 2 GHz, 3 GB de memoria RAM, 32 GB de almacenamiento (ampliables a 128 mediante tarjeta microSD), compatibilidad con redes 4G LTE, dual SIM y una pantalla de 5,5 pulgadas de 1920 x 1080 Full HD, que si bien tiene una gran resolución, no nos ha terminado de convencer, ya que en cuanto a colores satura un poco en algunos casos (determinados juegos, por ejemplo).

Junto a esto encontramos una batería de 3.000 mAh que es más que suficiente para un terminal con este músculo, y que además permite aguantar un día completo con mucha solvencia y un uso muy intensivo, ya sea en reproducción de vídeo, utilizando la cámara de fotos o jugando. Durante el análisis hemos conseguido llegar a la noche manteniendo aún un 20 por ciento y sin necesidad de recargar durante la jornada.

También es destacable el audio, que se reproduce a través de un único altavoz situado en la parte inferior del frontal y que cuenta con una potencia poco habitual en un teléfono. Además el sonido tiene una calidad notable, conservando muchos matices y manteniendo muy bien el balance entre graves y agudos. Por supuesto, suena igual de bien con los auriculares, y de hecho el Axon Elite trae de serie unos que no tienen que envidiar a cualquiera que podáis comprar por 30 euros en una tienda.

MUCHAS FUNCIONES PROPIAS

El sistema operativo es Lollipop 5.0, algo desactualizado si tenemos en cuenta que la versión 5.1 llegó hace medio año y que algunos terminales ya tienen Marshmallow 6.0. Es cierto que ZTE Axon Elite llegará a las tiendas en Navidad, por lo que esperamos que ya cuente con nuevas actualizaciones, pero la unidad que hemos probado no nos ha dado la opción de descargar nuevas versiones.

Pero como suele ocurrir con la mayor parte de fabricantes chinos, Android viene "adornado" con una capa propia denominada MiFavor que, si bien es de las mejores que hemos probado, no supera en nada el aspecto del sistema operativo de Google. Le otorga una imagen diferente y hay varias opciones de personalización, pero en ningún caso resulta más práctico o bonito que el diseño de Android puro.

Pero esta capa no es lo único que introduce ZTE, que incorpora también aplicaciones que sí resultan muy útiles en algunos casos y, cuanto menos, curiosas en otros. Por ejemplo, el teléfono se puede desbloquear con la voz y también con los ojos mediante un sensor biométrico; hay una opción que mantiene a raya los archivos basura y permite ir ajustando el rendimiento para que este sea siempre lo más óptimo posible. Es compatible también con AliveShare, el sistema de ZTE para intercambiar datos entre dispositivos sin tráfico de datos; permite programar el encendido y el apagado.

También hay que mencionar el lector de huellas, que funciona realmente bien, pero que está situado en la parte trasera, un lugar que no nos parece el más idóneo, aunque es innegable que para utilizar el 'smartphone' con una sola mano resulta práctico. Aún así, es habitual que al llevarlo en el bolsillo o al sostenerlo en la mano mientras está bloqueado, lo toquemos sin querer, provocando que el teléfono vibre porque piensa que estamos tratando de desbloquearlo.

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ME GUSTA, PERO...

No hemos hablado aún de dos aspectos importantes: el diseño y la cámara. Con respecto al primero, está fabricado en metal con dos bandas, en las zonas superior a inferior de la trasera, en plástico que imitan al cuero y que le confieren al conjunto general una apariencia extraña. No podemos decir que sea fea, pero sí poco habitual, lo que sí tenemos claro es que la mayor parte de las personas que han visto el teléfono estos días ha coincidido diciendo "me gusta, pero...".

Lo cierto es que habría ganado si todo el cuerpo fuera metálico. Del mismo modo tiene unas rejillas en la parte frontal, para el altavoz abajo y para el auricular arriba, demasiado marcadas. También deja un poco a medias el color, denominado "Ion Gold", que mezcla dorado con metalizado de una manera peculiar.

Con respecto a la cámara, tiene dos en la parte de atrás, de 13 y 2 megapíxeles, que combinadas otorgan mayor profundidad de campo a la imagen y que consiguen fotos muy buenas con mucha luz, pero que flojean cuando esta escasea. En la parte frontal encontramos otra de 8 megapíxeles que funciona bastante bien.

Son muy interesantes los modos de disparo, combinando desde los habituales filtros (a los que añade algunos menos vistos, como el modo espejo o el ojo de pez) con modalidades como cámara lenta, composición o doble exposición. También permite opciones manuales más limitadas, como ajustes para lograr un buen efecto Bokeh. Importante también es el hecho de que graba vídeos en 4K.

Ya sólo nos queda saber cuándo y por cuánto. Bueno, pues la fecha no está fijada aún, pero será antes de Navidad y costará entre 420 y 460 euros, un precio adecuado para lo que ofrece, pero que quizás resulte algo elevado para aquellos usuarios que no sepan muy bien aún quién es ZTE ni lo que pretende con este Axon Elite.