Un joven crea su propia ortodoncia con una impresora 3D

Actualizado 18/03/2016 11:28:32 CET

   MADRID, 18 Mar. (EDIZIONES/Portalgeek) -

   Dientes, dientes, que eso es lo que les jode” (a los dentistas) debió de pensar este estudiante del Instituto Tecnológico de New Jersey al llevar un paso más allá el espíritu del DIY (Do it yourself) o ‘Hazlo tú mismo’ en español. Y es que Amos Dudley, ni corto ni perezoso, decidió hacerse él mismo su propio tratamiento de ortodoncia. ¡Ahí es nada!

   Dudley ya había pasado anteriormente, cuando estaba en secundaria, por la tortuosa relación con los brackets, pero, al no utilizar el tiempo suficiente los retenedores una vez finalizado el tratamiento, sus dientes volvieron a moverse.

   El propio joven de 24 años reconoce que, con el tiempo, dejó de sonreír como lo hacía porque no se encontraba a gusto con la forma de su dentadura. Fue entonces cuando se decidió a dar el paso, pero sin tener que volver a lidiar con dentistas durante meses y sin tener que gastarse un dineral en un nuevo tratamiento.

   La ortodoncia invisible que ofrecen compañías como Invisalign, Damon y ClearCorrect puede llegar a costar 8.000 dólares. Amos Dudley ‘fabricó’ la suya por 60 dólares. Este precio tan bajo se debe a que solo tuvo que pagar por los materiales utilizados para fabricar los modelos de los dientes y los retenedores.

   Para construirlos, utilizó una impresora 3D de gama alta del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey en el que estudia, más precisa que la que tenía en casa y que también fabricó él mismo. Escaneó e imprimió los modelos de sus dientes y usó moldes de plástico no tóxico para crear un conjunto de 12 unidades de este corrector dental. 

   También Dudley investigó por su cuenta el tipo de materiales que necesitaba y cómo debía realizar el movimiento de los dientes -la parte más complicada-.En función de ello, diseñó la duración del tratamiento para corregir sus problemas de desalineación.

   ¿Que cómo le ha ido? Pues está en la recta final del tratamiento y, tras 16 semanas llevando estas fundas transparentes, ha conseguido resultados visibles y ya luce una sonrisa alineada de nuevo. Aunque para mantenerla, piensa volver a utilizar la impresora 3D para crear un nuevo corrector, con su nueva alineación dental, para mantenerla. 

   Dudley ya ha recibido varias peticiones para imprimir los brackets a otras personas, pero lo ha rechazado porque cree que “es demasiada responsabilidad” y porque no está interesado en dedicarse a la ortodoncia. “Era más una especie de proyecto de hacker que de hacer negocio de esto”, ha explicado.

   Bien es cierto que no todos tenemos los conocimientos ni la posibilidad de hacer un trabajo como este, pero historias como la de Dudley nos hacen ser conscientes de lo que en un futuro muy próximo podremos ser capaces de hacer desde nuestras propias casas con una impresora 3D.