1092611.1.260.149.20260603065958
Archivo - Imagen del cazaminas 'Turia' - ARMADA - Archivo
MÁLAGA, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Armada identifica la protección del lecho marino y las infraestructuras críticas submarinas, como los cables que garantizan las telecomunicaciones, como uno de sus nuevos dominios estratégicos, según recoge en su plan 'Armada 2030'. A ello se dedican la Primera Escuadrilla de Cazaminas y los buzos militares, que tienen a su disposición drones submarinos, sónares y vehículos tripulados de forma remota, entre otras capacidades. En una apuesta por la protección submarina, la Armada espera reforzarlas próximamente.
El director de la Escuela Militar de Buceo, el capitán de fragata José María Liarte, explica que el lecho marino está incluido en las operaciones de presencia, vigilancia y disuasión que la Armada lleva a cabo en aguas españolas y de interés para España.
Las infraestructuras críticas submarinas transcurren sobre el lecho marino, a veces enterradas a propósito o no. En España, según cifras del capitán Liarte, están instaladas a unos 2.000 metros de profundidad. Son una de las principales preocupaciones para Seguridad Nacional en lo que respecta a amenazas híbridas, según se desprende de su informe anual.
En el fondo del mar también hay minas, una amenaza "continua" para la OTAN y que se ha puesto de actualidad debido a que Irán supuestamente ha sembrado de ellas el estrecho de Ormuz. "La mina es un vector extremadamente barato que puede causar un impacto estratégico grande", precisa el comandante de la Primera Escuadrilla de Cazaminas, el capitán de fragata Javier Molina.
No menciona a ningún Estado como responsable de sembrarlas y apunta a que aún aparecen en el litoral mediterráneo y en el báltico miles de ellas, y torpedos, de la Segunda Guerra Mundial, que mantienen su carga explosiva.
DE FORMA CONTROLADA
Para reconocer, vigilar -"no puedes proteger aquello que no conoces", tercia el capitán de fragata-- y disuadir, la Armada dispone de los cazaminas 'Segura', 'Sella', 'Tambre', 'Turia', 'Duero' y 'Tajo', todos ellos con nombres de ríos españoles que se despliegan en misiones nacionales o internacionales, bajo Agrupaciones Navales Permanentes de la OTAN.
A bordo del 'Turia', el comandante Molina cuenta que sus equipos neutralizan las minas con una carga explosiva de forma controlada. A veces lo hacen buzos y otras veces usan tecnologías. Los sónares y otros dispositivos equipados con cámaras de alta resolución que se operan en remoto son fundamentales para reconocer el entorno y saber a qué se enfrentan.
"Los cazaminas no siempre tienen asignado un equipo de buzos", precisa Molina. Se trata de equipos de tres que bucean con un equipo "especial" que les permite acercarse a las minas, pero antes de mandar a un hombre se agotan todas las opciones técnicas posibles. En otras ocasiones, lo "más seguro" es mandar a un buzo porque a veces las minas son artefactos que no lo parecen y es la mejor manera de saber a qué se enfrentan realmente. "Pueden estar dentro de una lavadora, por ejemplo", explica el capitán de fragata.
Los buzos pueden adentrarse para investigar el lecho marino a una profundidad máxima de 114 metros. Se ayudan de pequeños 'scooters' eléctricos para ahorrar tiempo en los desplazamientos, que el recorrido sea mayor y se logre la mayor ratio de búsqueda posible.
Cuando no bajan buzos, son vehículos de control remoto los que se encargan del reconocimiento y la neutralización de las minas y, dependiendo del modelo, pueden sumergirse hasta 300 metros.
TECNOLOGÍA EUROPEA
La dotación del 'Turia' muestra al Pluto y al Mine Sniper, cuya principal diferencia radica en que el segundo es de un solo uso y no es recuperable. Ambos están equipados con sónar, cámara para hacer llegar las imágenes que captan y carga explosiva, hasta 80 kilos y 150 kilos, respectivamente. Cuando los cazaminas están desplegados, se usan "varias veces al día", precisa el capitán de fragata Molina.
El comandante del 'Turia', el capitán de corbeta Jesús Remírez de Esparza, resume que pueden guiar al Pluto hasta el lecho submarino y, una vez allí, en contacto con el sónar y viendo a través de una cámara, lo pueden dirigir. Un sónar de clasificación les proporciona un eco metálico que les permite dar al objeto en investigación categoría de mina, aunque no existe el cien por cien seguro. "Sí es bastante probable", matiza. A partir de ahí, se neutraliza.
El comandante de la Primera Escuadrilla de Cazaminas resalta que la mayor parte del material que usan es europeo: el Pluto es italiano, el Mine Sniper es noruego y dice que de Estados Unidos sólo usan los sónares. "Europa es autónoma en tecnología antiminas", asegura.
También se congratula del nivel de operatividad de España en el ámbito del contraminado. "Estamos al nivel de los más operativos, a lo mejor en número de buques algún país nos supera, pero no en tecnología y formación del personal", señala. Buena muestra de ello es que España liderará el Grupo Permanente de Medidas Contraminas de la OTAN (SNMCMG2) en el primer semestre de 2027.
El capitán de fragata Liarte resalta que la Armada está actualizando sus capacidades. En este contexto, ha recordado que van a recibir dos nuevos buques de intervención subacuática: el 'Proserpina' -al que llaman la hormiga atómica porque es de pequeño tamaño, solo 33 metros de eslora-- a finales de 2026 y el 'Poseidón' --93 metros de eslora-- en julio de 2027. Con ambos, la Armada aumentará su capacidad de intervención hasta los 6.000 metros de profundidad.