MADRID 4 Feb. (EUROPA PRESS) -
Plantearse volver a estudiar en la universidad a partir de los 40 años es más habitual de lo que parece, pero suele venir acompañado de muchas dudas. No tanto sobre la capacidad para hacerlo, sino sobre si tiene sentido, qué opciones existen realmente y cuál es la modalidad más adecuada en esta etapa vital.
"Tengo 45 años, ¿soy demasiado mayor para ir a la universidad?" es una pregunta habitual entre quienes cuentan con experiencia laboral, responsabilidades familiares y poco margen para equivocarse. En España no existe una edad máxima para acceder a estudios universitarios, pero la forma de hacerlo -y de sostener el esfuerzo- cambia mucho según la modalidad elegida.
En resumen: a partir de los 40 o 45 años es posible acceder a la universidad por vías específicas y, a partir de ahí, la elección entre modalidad online o presencial depende sobre todo del tiempo disponible y del objetivo personal o profesional.
¿CÓMO ACCEDER A LA UNIVERSIDAD SI TENGO MÁS DE 40 O 45 AÑOS?
El acceso a la universidad para personas mayores de 40 y de 45 años está regulado en España por el Real Decreto 534/2024, de 11 de junio, que establece vías específicas para quienes no siguen el itinerario académico tradicional.
Acceso para mayores de 40 años
- No hay prueba general de acceso.
- Se accede mediante acreditación de experiencia laboral o profesional relacionada con el grado que se quiere cursar.
- La solicitud se realiza para una titulación concreta y en una universidad concreta, que es la encargada de evaluar la experiencia aportada.
- La universidad puede realizar una entrevista personal para valorar la idoneidad del candidato (art. 32)
Acceso para mayores de 45 años
- Existe una prueba de acceso específica, distinta de la EBAU.
- La prueba evalúa competencias generales (como lengua castellana y comentario de texto).
- Incluye una entrevista personal obligatoria, que debe resolverse como apta para poder acceder a la universidad (art. 33)
Cupo de plazas
- Las universidades públicas reservan un cupo específico de plazas para estas vías de acceso.
- En conjunto, este cupo se sitúa entre el 1 % y el 3 % del total de plazas ofertadas, según la normativa vigente (art. 40)
¿TIENE SENTIDO IR A LA UNIVERSIDAD CON 45 AÑOS?
Más allá del acceso formal, la pregunta clave suele ser si compensa hacerlo a esta edad. Y la respuesta depende menos de la edad en sí que del contexto personal y profesional.
Estudiar con más de 40 años suele tener ventajas claras: mayor motivación, objetivos más definidos y una mejor capacidad para aplicar los conocimientos a la experiencia previa. Sin embargo, también implica retos importantes, como la conciliación con el trabajo, la familia y la gestión del tiempo.
Por eso, antes de decidir, conviene analizar no solo si se puede acceder a la universidad, sino cómo encaja esa decisión en la vida diaria durante varios años.
UNIVERSIDAD PRESENCIAL: CUÁNDO PUEDE SER UNA BUENA OPCIÓN
La modalidad presencial sigue siendo una opción válida para personas mayores de 40, especialmente en determinados perfiles.
Suele encajar mejor cuando se dispone de tiempo suficiente para acudir al campus con regularidad, se vive cerca de la universidad y se valora el contacto directo con profesores y compañeros. También puede resultar adecuada para quienes buscan una experiencia académica más estructurada y un ritmo marcado por horarios fijos.
En perfiles de mayores de 45 años, esta modalidad exige una disponibilidad horaria real y sostenida, ya que el seguimiento continuo de clases, evaluaciones y actividades presenciales suele ofrecer menos margen de flexibilidad y requiere una organización estable del tiempo.
A cambio, la modalidad presencial implica menor flexibilidad y mayor dependencia de horarios cerrados, lo que puede dificultar la conciliación con una jornada laboral completa o con responsabilidades familiares.
UNIVERSIDAD ONLINE: POR QUÉ SUELE ENCAJAR MEJOR A PARTIR DE LOS 40
La modalidad online está especialmente diseñada para personas que trabajan o tienen menos margen para adaptar su horario, una situación habitual a partir de los 40 o 45 años.
Su principal ventaja es la flexibilidad, ya que permite organizar el estudio en función del tiempo disponible, acceder a clases en diferido y evitar desplazamientos. Esto facilita compatibilizar la formación universitaria con el trabajo y la vida personal, además de ampliar las opciones al poder estudiar en universidades de cualquier punto del país.
En mayores de 45 años, además de la flexibilidad, conviene valorar el sistema de tutorías, el calendario de evaluación continua y el nivel de acompañamiento académico, ya que la constancia y el seguimiento suelen ser claves para mantener el ritmo a medio y largo plazo.
Como contrapartida, la modalidad online exige mayor autodisciplina y capacidad de organización, ya que el progreso académico depende en gran medida del compromiso personal y de la planificación del tiempo de estudio.
ENTONCES, ¿QUÉ MODALIDAD CONVIENE MÁS?
No existe una respuesta única válida para todo el mundo. La elección entre universidad online o presencial depende sobre todo de tres factores: el tiempo disponible, el objetivo (mejorar la situación laboral o estudiar por interés personal) y la situación familiar y profesional.
Comparativa rápida: universidad online vs presencial
| Aspecto clave |
Universidad online |
Universidad presencial |
| Flexibilidad de horarios |
Alta: permite organizar el estudio y acceder a clases en diferido |
Baja-media: horarios más fijos y asistencia regular |
| Desplazamientos |
No requiere desplazamientos |
Requiere acudir al campus |
| Conciliación trabajo y familia |
Suele encajar mejor con jornada completa o responsabilidades familiares |
Encaja mejor con mayor disponibilidad horaria |
| Ritmo y acompañamiento |
Depende del modelo: conviene revisar tutorías y evaluación continua |
Ritmo más marcado por clases presenciales |
| Autodisciplina necesaria |
Alta: exige planificación y constancia personal |
Media: la estructura de horarios ayuda a mantener el ritmo |
| Experiencia universitaria |
Más centrada en el estudio |
Más vida de campus y contacto social |
| Coste indirecto de tiempo |
Menor |
Mayor (desplazamientos y horarios cerrados) |
Escenarios habituales para decidir
- Si trabajas a jornada completa o tienes responsabilidades familiares, la modalidad online suele ser la opción más práctica.
- Si dispones de tiempo estable y vives cerca del campus, la modalidad presencial puede encajar mejor.
- Si necesitas una rutina fija para mantener la constancia, la presencial o semipresencial puede ayudarte a sostener el ritmo.
- Si tu principal limitación es el tiempo y los desplazamientos, la online ofrece mayor margen de adaptación.
Analizar estas variables antes de decidir es clave para que el acceso a la universidad con más de 40 años sea una experiencia sostenible y enriquecedora.
DÓNDE PUEDO ESTUDIAR A PARTIR DE LOS 40 O 45 AÑOS: ALTERNATIVAS
En España, prácticamente todas las universidades públicas y muchas privadas contemplan vías de acceso para mayores de 40 y de 45 años. En la práctica, la diferencia no está tanto en la universidad concreta, sino en la vía de acceso y en la modalidad de estudio que ofrece cada centro.
En el ámbito de la formación online o a distancia, existen universidades con modelos específicamente orientados a estudiantes adultos, con clases en diferido, evaluación continua y sistemas de tutorías pensados para compatibilizar estudios y vida profesional. Entre ellas se encuentran instituciones como la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) o la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Junto a estas opciones, las universidades públicas presenciales reservan un pequeño cupo de plazas para mayores de 40 y 45 años y regulan estas vías de acceso en sus normativas de admisión, permitiendo competir por plazas en grados presenciales o, en algunos casos, semipresenciales.
Antes de decidir, conviene revisar no solo la modalidad, sino también la vía de acceso aplicable, el sistema de evaluación y el nivel de acompañamiento al estudiante, ya que estos factores suelen ser determinantes para sostener los estudios a medio y largo plazo.