SEVILLA 17 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Confederación Andaluza de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado por la Educación Pública, Codapa, apostó hoy por cambiar el modelo educativo vigente, "agresivo de por sí", para corregir y prevenir conductas violentas en los alumnos como las reflejadas por el estudio llevado a cabo por el Grupo Universitario de Investigación Social (GUIS) perteneciente al Centro Universitario de Estudios Sociales de Jerez de la Frontera (Cádiz), que revela que el 18 por ciento de los alumnos andaluces que cursan Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en Andalucía asegura haber sido víctima de conductas agresivas.
En declaraciones a Europa Press, la presidenta de Codapa, Pilar Triguero, consideró que dicho estudio "no refleja sólo el comportamiento de los jóvenes en el ámbito de la escuela, sino el comportamiento social", que establece que "cuando se ve una agresión lo normal es que se permanezca pasivo y mirando, que una persona que ha sido agredida acabe convirtiéndose en agresora y que una víctima no diga nada porque entienda que se convierte en un cobarde".
Para Triguero, la única solución pasa por prevenir este tipo de conductas, pero socialmente, "algo a lo que no contribuyen nuestros políticos, que día a día nos dan una muestra de comportamiento agresivo y lo consideramos normal, ni los medios de comunicación, en los que se ataca de forma desmedida". "Hace falta un compromiso social y real que busque vivir en convivencia y no en conflicto perpetuo", afirmó.
En este sentido, la presidenta, que aseguró que "no existen las recetas mágicas" en este sentido, opinó que, para empezar, es "necesario cambiar el modelo de escuela", que hace de la educación secundaria obligatoria un "espacio agresivo".
Así, criticó que los alumnos "salen de la educación primaria, en la que tienen como referente a tres o cuatro profesores que los conocen y hablan con ellos, para llegar a una secundaria dónde tiene once profesores que los conocen a través de las fichas, con compañeros nuevos y teniendo que pasar seis horas seguidas sentados".
Además, señaló que la escuela necesita "otro tipo de personal, una mayor implantación de la figura de los educadores y trabajadores sociales, más orientación en primaria, enseñar mediación en las escuelas para todos los miembros de la comunidad educativa y entre todos ellos y, sobre todo, leyes educativas sensatas que no cambien con los vaivenes políticos".
"No es tarea fácil, pero tiene que haber un planteamiento mucho más sensato y serio de la educación. El problema es que siempre lo vamos dejando para otro momento y la Administración, la primera, que sólo se ocupa de la educación cuando salen a la luz este tipo de estudios", indicó.
Asimismo, reconoció que los padres "se han vuelto cada vez más permisivos", porque, entre otras cosas "se nos ha dado el mensaje de que teniendo alimentados, contentos y vestidos a los niños con determinadas marcas ya hemos cumplido como padres, y se nos han olvidado muchos referentes sociales y valores humanos que han sido comunes a todas las generaciones anteriores".
El 18 por ciento de los alumnos andaluces que cursan Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en los centros distribuidos por las ocho provincias de la región asegura haber sido víctima de conductas agresivas en alguna ocasión, según un estudio llevado a cabo por el Grupo Universitario de Investigación Social (GUIS) perteneciente al Centro Universitario de Estudios Sociales de Jerez de la Frontera (Cádiz).
Los resultados de esta investigación, titulada 'Estudios sobre comportamiento de riesgo (violencia, consumo de alcohol y drogas y conductas sexuales) en los estudiantes de la ESO de Andalucía', fueron presentados hoy en rueda de prensa en la capital hispalense por el director del grupo, José Rodríguez Carrión, quien explicó que los resultados obtenidos sobre la base de 2.225 encuestas válidas tienen un margen de error de un más/menos 2,2 por ciento.
En este sentido, y en el apartado de 'Violencia en la escuela', destaca además que aproximadamente una de cada tres víctimas reconoce su participación en este tipo de conductas agresivas --el 35,3 por ciento--, mientras que el 50 por ciento de los alumnos encuestados dice haber sido testigos y el 14,5 por ciento se declara agresor.