SEVILLA, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -
Los decanos de la Facultad de Derecho y de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Sevilla, Antonio Merchán y Carlos Arenas, respectivamente, se mostraron hoy "satisfechos" con el traslado a su nueva sede del Edificio Pirotecnia en el Campus de Ramón y Cajal pese a las críticas vertidas en los últimos meses por un grupo de profesores disconformes con la mudanza.
Durante una visita guiada en la que participaron, además de los citados decanos, el vicerrector de Infraestructuras de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano, la vicerrectora de Relaciones Institucionales, Teresa García, el jefe de Servicios de Equipamientos de la US, Antonio Melero, y el arquitecto responsable de la obra, Miguel Gónzalez Vílchez, tanto Merchán como Arenas coincidieron en las "ventajas" se supone el traslado de ambas facultades al Edificio Pirotecnia los próximos días 7 --para Trabajo-- y 12 de enero --para Derecho--.
Así, Merchán indicó que las nuevas instalaciones están adaptadas al Espacio Europeo de Educación Superior y darán cabida a 250 profesores y 3.800 alumnos, entre ellos 1.000 que recibían las clases en "caracolas antiguas, algunas muy cutres y se ven a ver beneficiados con el cambio". Además, 100 profesores que en el edificio de la Fábrica Real de Tabacos no disponían de despacho propio "contarán con un espacio en el que poder realizar su trabajo debidamente".
No obstante reconoció que existen una contestación "mínima" al traslado protagonizada por un grupo de docentes y liderada por el catedrático de Derecho del Trabajo, Antonio Ojeda, los cuales han presentado un par de recursos en el Rectorado, aunque negó que exista una moción de censura contra su persona tal y como se ha dicho.
Según el decano, estos recursos surgieron a raíz de una serie de reuniones, algunas de ellas "muy tensas" en las que algunos docentes "se comportaron como mamporreros" y en las que se hicieron unas propuestas "imposibles de llevar a cabo según el reglamento de la Universidad", como volver a votar de nuevo si se debería de efectuar el traslado.
Estos recursos, precisó, responden a "interpretaciones" sobre el reglamento universitario y a "exigencias" sobre las condiciones o dotaciones de la nueva sede, como la amplitud de los despachos de los profesores, extremo que achacó a la oportunidad de cubrir las necesidades del centenar de profesores que no disponían de despacho en la Fábrica de Tabacos. Además, indicó que para que los profesores puedan atender a grupos de alumnos existen unas salas de reuniones con mayor capacidad.
El propio Merchán, según confesó, era "reticente" en un principio a la mudanza de la Facultad del histórico edifico, pero los resultados arrojados por un informe técnico comparativo entre ambos inmuebles lo convencieron de que "el traslado es bueno, pero con algunas exigencias".
Entre dichas exigencias, el decano pide que los alumnos matriculados en la Licenciatura puedan disfrutar de un número representativo de plazas aparcamiento, demanda que está siendo estudiada por la vicedecana de la Facultad de Ciencias del Trabajo en estos momentos, aunque avanzó que la idea inicial es ofrecer 40 plazas de aparcamiento rotatorio para los alumnos de Derecho y 20 para los de Ciencias del Trabajo.
FIN DEL AISLAMIENTO
Por su parte, el rector de Ciencias del Trabajo consideró que las nuevas instalaciones son "magníficas", con despachos individuales para los profesores que supondrán un "estímulo para que sigan trabajando e investigando" y aulas "muy cómodas para los alumnos". El nuevo inmueble dará cabida a unos 120 profesores, de los cuales el 60 por ciento son propios de la facultad y el 40 por ciento restantes comparten docencia con Derecho, Económicas o Empresariales.
De este modo, aunque señaló que el edificio de la calle Madre de Dios donde se ubica actualmente la facultad es "igual de emblemático que el de la Fábrica de Tabacos", la mudanza "va a acabar con el aislamiento que sufrían alumnos y profesores, con lo que se producirán nuevas sinergias de trabajo que serán muy positivas".
El traslado de las Facultades de Derecho y Ciencias del Trabajo es un hito fundamental del Plan de Infraestructuras de la Universidad de Sevilla, que prevé crear en la zona de Viapol un campus económico-jurídico con 20.000 estudiantes de las titulaciones de Derecho, Ciencias del Trabajo, la conjunta de Derecho y Administración de Empresas y las diplomaturas de Relaciones Laborales, Gestión y Administración Pública.
El nuevo complejo, cuya obra ha estado dirigida por el arquitecto de la Universidad de Sevilla Miguel González Vílchez, ocupa una superficie de 41.682 metros cuadrados y está compuesto por cinco edificios, dos plantas subterráneas de aparcamiento y un comedor universitario. Está previsto que al mismo llegue la Línea 1 del Metro, cuyos trabajos deben de dejar libre el acerado al tránsito de los alumnos para los días fijados para el comienzo de las clases a principios de enero.
Asimismo, consta de 65 espacios docentes (aulas y seminarios), 295 despachos de profesores (de los que el 90 por ciento son individuales), dos salones de grado y dos delegaciones de alumnos, entre otros espacios, que acogerán en esta primera fase a los 3.800 alumnos de Derecho y los 2.000 de Ciencias del Trabajo.
Por edificios, el inmueble principal o Edificio Histórico tiene tres plantas y en ellas se ubican la Biblioteca --con capacidad para 250.000 libros y 735 plazas para estudiantes sentados--, el Centro de Documentación Europea, los archivos, las aulas de doctorado, las secretarías, los institutos universitarios, las aulas de grado, los decanatos, el salón de actos, con 400 plazas, y zonas comunes.
Por su parte, los edificios conocidos como la Torre del Reloj y la Nave del Andén cuentan con tres plantas destinadas al comedor universitario; mientras que los tres edificios restantes (Casa Coronel y dos inmuebles nuevos) se disponen en cinco plantas, dos de ellas de aparcamiento subterráneo y en el resto se albergan aulas, despachos, seminarios y las dos delegaciones de alumnos.
SEGURIDAD
El edificio de Pirotecnia contará con un circuito cerrado de televisión conectado a un centro de control de seguridad como sistema de vigilancia, que se reforzará con un dispositivo contra el intrusismo articulado mediante detectores volumétricos, contactos magnéticos y lectores de tarjetas de tercer nivel de tecnología chip-banda magnética-proximidad.