SANTANDER 10 Sep. (EUROPA PRESS) -
La ONCE apoya a 55 niños y jóvenes ciegos de Cantabria que afrontan la vuelta a la actividad escolar y académica. En España hay cerca de 7.500 alumnos ciegos o con discapacidad visual grave que "vuelven al cole" en estos días, de los cuales el 98 por ciento estudia en centros educativos ordinarios, lo que impulsa la integración entre todos los estudiantes.
Por nivel de estudios, en Cantabria cinco niños corresponden a Educación Infantil; 11 son de Educación Primaria; 13 están ya en la ESO; 2 en Bachillerato; 2 en Formación Profesional y 22 en otro tipo de enseñanzas, muchos de ellos en la Universidad.
Los profesionales que componen los 33 equipos específicos de apoyo educativo de la ONCE, once de ellos en Cantabria, trabajan para planificar el conjunto de intervenciones que van a llevar a cabo durante todo el curso escolar con el fin de facilitar a estos alumnos su aprendizaje. Este trabajo se desarrolla en consonancia con las administraciones públicas responsables de la educación en sus ámbitos de actuación.
En España, total de 7.477 alumnos con problemas graves de visión reciben esta atención educativa, de los cuales 7.339 están escolarizados en educación integrada en centros ordinarios (98,15%) y 138 (1,85%) en los Centros Escolares de la Organización, que dan cobertura a todo el territorio nacional.
La ONCE se ocupa diariamente de atender las necesidades de cada alumno en todos aquellos aspectos relacionados con su discapacidad visual. De esta forma, la inclusión de alumnos con discapacidad en las aulas ordinarias consigue una integración de estos chicos en la sociedad y también el conocimiento de esta situación por parte del resto de niños, que conviven con las particularidades de sus compañeros.
Los técnicos de la ONCE acuden a sus centros de enseñanza para facilitarles, en muchos casos de forma individualizada, aprendizajes que requieren de un mayor grado de especificidad, como el código Braille o programas de estimulación o entrenamiento visual, el manejo de dispositivos tecnológicos que permiten el acceso a la información, el uso de las nuevas tecnologías o la adaptación de materiales. Además, orientan y asesoran al profesorado y a las familias para resolver posibles dudas.
Cada año produce en Braille más de 100.000 textos para que los alumnos puedan seguir el curso con normalidad.