SANTIAGO DE COMPOSTELA, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -
La asociación profesional do Personal Laboral do Servicio de Defensa contraincendios -Apropiga- y Asociación Profesional de Axentes Forestais de Galicia -Aprofoga- denunciaron hoy que han sido criminalizados y culpados de la desorganización de la oleada de incendios de agosto sin "tener culpa de ello" y responsabilizaron de esta situación a la "improvisación" de la Consellería de Medio Rural.
Durante su comparecencia en la Comisión de Estudos dos Incendios Forestais, ambas organizaciones coincidieron en reclamar una "dignificación" de su profesión y su conversión en bomberos forestales y pidieron más medios y una "mejor organización" para hacer frente a los fuegos. En este sentido, apostaron por la supresión de las brigadas municipales.
Así, Ignacio Penela de Apropiga consideró que atribuirle a las brigadas forestales la descoordinación del operativo contra incendios es un "despropósito" y puntualizó que ellos "simplemente se limitaron a cumplir órdenes". Por ello, denunció a aquellos responsables políticos que quisieron "desviar la atención" de sus "propias responsabilidades" culpando a los brigadistas.
De esta forma, aclaró que hubo una "falta de previsión" por parte de la consellería en esta situación, principalmente por los retrasos en la contratación de personal de lucha contra el fuego. Además, denunció la intención de la Xunta de "privatizar" este servicio para hacer "lucrativos negocios" con la empresa privada.
PRIVATIZACIÓN
En este sentido, recordó el contrato de 600.000 euros firmado por Medio Rural con la empresa Tragsa para la contratación de 50 personas, "30 de las cuales no tenían experiencia anterior", para labores de extinción y prevención. "Esperemos que no volvamos a situaciones de anteriores gobiernos", se quejó.
También el presidente de Aprofoga, Miguel García Fernández, reclamó que no se culpabilice a los brigadistas de la descoordinación. "Actuamos de la mejor forma que pudimos y no tengo constancia de negligencias de ningún tipo", señaló al tiempo que puntualizó que ellos son los que apagan fuegos, "no los que los encienden".
Asimismo, mostró su indignación por el trato recibido, tanto a nivel mediático como oficial, en comparación con los bomberos voluntarios que se trasladaron a Galicia para ayudar. "No es que no sean buenos en lo que hacen, pero nosotros también estuvimos al pie del cañón y nadie nos reconoce nada", se quejó. "Si estamos cuatro o cinco días trabajando 12 horas seguidas sin comer ni beber y nos paramos cinco minutos a descansar, eso no es desidia", aclaró Penela.
PRESIONES
Los brigadistas también denunciaron las presiones que sufrieron por parte de varios alcaldes durante el desarrollo de su trabajo. "Hubo quien obstaculizó nuestras labores y nos amenazó", señaló Penela. "Algún alcalde incluso nos amenazó con darnos con un hierro en la cabeza y otros se negaron a sacar medios a la calle para afrontar la virulencia de las llamas", agregó García.
Ambas organizaciones reclamaron la profesionalización de los servicios contra incendios, su conversión en bomberos forestales o brigadistas rurales, la mejora de los equipos, la desaparición de las brigadas municipales y su profesionalización para ser contratados directamente por la administración.