Cabo Verde triplica el número de anidación de tortuga boba después de 20 años protegiendo las playas donde ponen huevos

Tortuga boba (Careta careta) pone huevos en una playa de Cabo Verde
CSIC
Publicado 13/12/2018 12:11:00CET

   MADRID, 13 Dic. (EUROPA PRESS) -

   La anidación de tortugas careta se ha triplicado en la colonia de Cabo Verde ya que se ha detectado un aumento de tortugas jóvenes después de 20 años de programas de protección de las principales playas, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizado en la Estación Biológica de Doñana.

   La anidación de la especie amenazada Careta careta, también conocida como tortuga boba en el último verano respecto al récord anterior de nidos de los últimos 20 años en Cabo Verde. Se trata del único lugar donde anida en el Atlántico oriental esta especie declarada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

   Según el CSIC, esta recuperación podría deberse a un importante número de hembras asociado a la protección de la anidación que se inició en la isla hace dos décadas. En la protección de estas playas el CSIC tuvo una participación activa. Entonces se observó un incremento de nacimiento de tortugas en las playas que ahora, 15 o 20 años después están empezando a madurar sexualmente.

   El investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana Adolfo Marco, que ha liderado el estudio científico, considera una "excelente noticia" que podría suponer el inicio de la recuperacón "tan esperada" de esta amenazada población.

   Además, ha subrayado que recientemente la UICN evaluó la especie y consideró que la población de Cabo Verde estaba en peligro de extinción mientras que el resto de poblaciones del Atlántico estaban "mejorando mucho" su estado de conservación.

   De hecho, se catalogaba la población como una de las once más amenazadas del mundo y todo apuntaba a que los esfuerzos de conservación no estaban dando frutos hasta este verano. Marco observa que los datos de 2018 pueden ser un "punto de inflexión muy esperanzador" en el futuro de esta importante colonia de tortugas marinas.

   "El número de nidos en las playas se considera un estimador fiable del número total de hembras adultas de una población y, por tanto, de su estado de conservación", explica Marco que achaca el aumento fuerte del número anual de nidos a un incremento del número de hembras adultas. Esto, sin embargo, también se podría explicar por otras causas relacionadas con la compleja estrategia reproductora de las tortugas marinas.

   Cada hembra adulta muy raramente desova en dos temporadas consecutivas y descansa sin desovar entre 2 y 5 años. Por tanto, una sincronización muy elevada de muchas hembras de la población en un mismo año podría provocar un aumento del número de nidos sin que varíe el número total de hembras adultas de la población.

   "Sin embargo, durante 2018 menos del 0,5 por ciento de las hembras adultas reproductoras se había identificado en 2017. Por tanto, no parece haberse dado tal sincronización", detalla Marco.

   En ese sentido, ha afiramdo que a las 15.000-20.000 hembras que pueden haber desovado este año en Cabo Verde hay que sumar las 6.000-8.000 que desovaron en 2017, que son en su inmensa mayoría distintas.

   "Excelente noticia, pues hace unos 10 años se estimó que el número total de hembras reproductoras de la población podría estar entre los 8.000 y 10.000 individuos. Ahora tendríamos como mínimo el doble", añade.

   Otra de las explicaciones que plantea estaría relacionada con un cambio en el número anual de nidos por hembra, ya que cada una desova varias veces durante una temporada cada 14 a 18 días. Se estima que en Cabo Verde cada hembra puede poner enter 4 y 6 nidos al año.

   El investigador añade que se podría pensar que esta frecuencia anual de nidos podría haber aumentado, explicando ese aumento de nidos de 2018 sin un cambio en el número de hembras. Un aumento de alimento en el mar podría haber provocado nivel muy alto de reservas grasas en las hembras que les permitan hacer más nidos por temporada.

   Sin embargo, destaca que el inicio y fin de esta temporada fueron similares al resto de años anteriores, por lo que "parece imposible" que cada hembra haya tenido tiempo de poner más de 6 nidos consecutivos, como de costumbre.

   "El patrón temporal de desove durante 2018, así como el número de nidos registrados por hembra son muy similares a los de otros años", señala Marco.

   También cabe pensar que han llegado de forma masiva hembras de otras poblaciones del Atlántico aunque esto es "extremadamente improbable" porque estudios genéticos demuestran que la fidelidad de las tortugas a su playa de nacimiento es muy elevado, con un aislamiento reproductor muy fuerte entre distintas poblaciones y tampoco se ha detectado una disminución significativa del número de hembras desovando en poblaciones vecinas.

   Con todo, el estudio del CSIC concluye que parece que "la única explicación" de este aumento tan importante de nidos es que realmente ha aumentado mucho el número de hembras adultas de esta población en los últimos dos años.

   Para este aumento, la tesis pasa por pensar que se ha reducido "sensiblemente2 la mortalidad de las hembras adultas. Sin embargo, el número de hembras adultas remigrantes no ha sido especialmente alto en 2018 o 2017.

   Al contrario, miles de hembras marcadas en la población en años previos no se han vuelto a localizar. Se ha reducido sensiblemente la mortalidad de hembras en las playas, pero puede no haber pasado lo mismo en el mar.

   El investigador admite que tampoco hay razones para pensar que se haya reducido la tasa de mortalidad de juveniles en l mar, porque las amenazas antrópicas, que son las más importantes --pesca accidental o interacción con plásticos-- no han disminuido.

   "La hipótesis más probable del aumento de hembras adultas es un aumento muy importante de la producción de hembras en las playas en los últimos 20 años", indica Marco que incide en que el "altísimo" número de hembras neófitas, que han llegado en 2017 y especialmente en 2018 por primera vez a reproducirse a Cabo Verde, parece apoyar esta explicación.

   "Miles de hembras jóvenes se han incorporado por primera vez a la población reproductora y pueden explicar ese aumento tan importante en el número de nidos", añade.

   Por tanto, confía en que habrá que tener "paciencia" para ver si las cifras "tan positivas" se consolidan y, celebra que de ser cierta la hipótesis más probable, la predicción para los próximos años es un aumento "continuado" en el reclutamiento de nuevas hembras reproductoras.

   "Será muy importante mantener el esfuerzo de conservación para que otras amenazas no frenen o reviertan esta esperanzadora tendencia de recuperación que parece arrancar ahora", considera Marco, que ve esperanzadora también la reducción de la caza de tortugas en las playas.

   Esto se debe a la implantación en este año de la nueva ley nacional que protege a las tortugas y penaliza de forma mucho más eficaz su caza, podría estar dando frutos.

   Los financiadores principales de esta investigación y la protección de las tortugas en Cabo Verde en todos estos años han sido, además de la Estación Biológica de Doñana, la Consejería de Medio Ambiente de Andalucía y Canarias, la AECID, la Fundación MAVA y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) a través del Marine Turtle Conservation Fund.