Publicado 13/01/2022 15:12CET

Cesar la inundación de los arrozales del Delta del Ebro para frenar el caracol manzana no influye en aves acuáticas

Archivo - La CHE ha iniciado una campaña de control del caracol manzana en Tortosa
Archivo - La CHE ha iniciado una campaña de control del caracol manzana en Tortosa - CHE - Archivo

   MADRID, 13 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Cesar las inundaciones de los arrozales del Delta del Ebro durante el invierno como medida de control del caracol manzana, una especie invasora, no es la causa del declive de las aves acuáticas ya que esta técnica no estaría influyendo en la abundancia de estas en la zona, según una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

   Se trata de una medida para el control del caracol manzana que ha sido controvertida por sus posibles efectos secundarios sobre la conservación de las aves acuáticas que invernan en la zona. Sin embargo este estudio muestra que los declives de abundancia recientemente observados en algunas especies podrían estar mayoritariamente asociados a otros factores.

   Los investigadores del CSIC, de la Estación Biológica de Doñana y del Instituto Pirenaico de Ecología, han comprobado que la interrupción de las inundaciones invernales de los arrozales en el Delta del Ebro para controlar la invasión del caracol manzana podría no ser el motivo general de los observados declives de abundancia en las aves acuáticas.

   Se esperaba que las tendencias en la abundancia de aves acuáticas que invernan en la zona disminuyera en el Delta del Ebro por la falta de inundaciones, pero no en l'Albufera, donde se sigue inundando.

   En concreto, 12 de las 27 especies estudiadas han tenido declives recientes en la tendencia de la abundancia en el Delta del Ebro o l'Albufera. Pero sólo se observó el patrón esperado en cuatro especies, lo que sugiere que por lo menos la mayoría de las variaciones temporales podrían deberse a otros factores.

   El CSIC recuerda que en 2009, tras un escape de una empresa de importación de fauna para acuarios, el caracol manzana (Pomacea insularum) invadió el del Delta del Ebro. La voracidad de la especie junto con el rápido crecimiento de su población perjudicó las producciones de arroz, principal actividad económica de la región. Para controlar los daños a los cultivos, entre otras muchas medidas, los agricultores se vieron obligados a dejar de inundar sus arrozales en invierno, una medida agroambiental que se aplicaba desde hace más de 20 años en Europa para favorecer la flora y la fauna de los humedales, incluidas las aves acuáticas invernantes.

   El investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC Rubén Bernardo --que ha liderado el estudio-- ha explicado que el caracol manzana es una especie que ha causado muchos perjuicios económicos y las medidas que se han llevado a cabo, como el secado invernal de los arrozales, "podrían chocar" con objetivos de conservación.

   En ese sentido, ha añadido que incluso el personal del Parque Natural del Delta del Ebro alertó sobre el descenso de aves y su posible relación con el control del caracol manzana. Pero diez años después de las primeras limitaciones de las inundaciones, se ha estudiado por primera vez el impacto de esta gestión de los arrozales en invierno sobre la abundancia de las aves acuáticas.

   El estudio, publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, ha analizado las tendencias en la abundancia de 27 especies de aves acuáticas en el Delta del Ebro a lo largo de 35 años. Se han estudiado especies con requerimientos ecológicos distintos, como son especies que se alimentan en aguas profundas, someras o encharcadas, así como en hábitats de agua dulce o salada.

   Para controlar posibles efectos locales, también se estudiaron las tendencias de las mismas aves en l'Albufera, un humedal cercano, íntimamente ligado al cultivo del arroz y con un marco de ayudas agroambientales similar, donde la aplicación de esta medida agroambiental no se ha interrumpido porque no fue invadida por el caracol manzana.

   "No hemos encontrado evidencias de que los declives de abundancia observados sean sólo o mayoritariamente por la interrupción de las inundaciones de los arrozales para combatir la invasión del caracol manzana", asegura Bernardo.

   Las conclusiones se verían parcialmente explicadas por resultados complementarios del estudio que muestran que las inundaciones previamente ejecutadas tampoco impactaron positiva y sistemáticamente en la abundancia de estas aves en el Delta del Ebro y la Albufera.

   El estudio también enfatiza que los arrozales tienen una gran importancia más allá del número de aves que atraen, así como para muchas otras especies que no han sido estudiadas en este trabajo.

   Por ello, el estudio recalca que los resultados no se pueden usar de forma aislada para tomar medidas de gestión pero sí pone sobre la mesa la necesidad de estudiar de manera detallada el efecto de las medidas agroambientales y el cumplimiento de objetivos en la conservación de estos humedales.

   "Debido al estado amenazado de gran parte de los humedales mundiales, y a la limitación de recursos para su conservación, necesitamos optimizar los esfuerzos", insiste.

   Bernardo concluye que es necesario estudiar "detalladamente" bajo qué circunstancias, como a partir de qué mínima extensión de agua natural disponible, las inundaciones invernales de los arrozales son un complemento que favorece la abundancia de aves acuáticas; "una gestión realizada por diferentes motivos en Norte América, Europa y Japón".

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