Publicado 10/07/2020 14:31:28 +02:00CET

La codorniz común, Ave del Año 2020, comenzará pronto su migración postnupcial hacia África

La codorniz común, Ave del Año 2020
La codorniz común, Ave del Año 2020 - SEO/BIRDLIFE - Archivo

   MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La codorniz común, Ave del Año 2020, comenzará pronto su migración postnupcial hacia África, aunque de momento está todavía criando en España, ya que la época de reproducción comienza en marzo y se extiende hasta octubre, según SEO/BirdLife que recuerda que la especie tiene un declive próximo al 65 por ciento, según datos del Programa Sacre.

   Ahora, en las fechas veraniegas las codornices han abandonado ya las zonas más meridionales de España y los campos de cereal para continuar con la reproducción. Así, se desplazan más al norte de la Península Ibérica o a mayores altitudes, donde aún pueden tener prados o a zonas de regadío como cultivos de maiz o girasol o riegos por aspersión, para continuar la reproducción. De hecho, aveces se solapan con migraciones de ejemplares que ya han finalizado la cría.

   El técnico de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife y coordinador del proyecto Aves y Clima, Blas Molina, ha explicado que en verano la reproducción puede estar afectada por la sequía estival o por tormentas durante el periodo de cuidado de los pollos, o simplemente por la lluvia después de la eclosión de los huevos, aunque también puede verse afectada por otros factores como la siega temprana o el rápido empacado de la paja.

   La migración postnupcial de las codornices se produce a partir de julio y puede ir precedida por una fase nómada, más o menos gregaria, en la que principalmente participan los machos que ya se han liberado de su última actividad reproductora.

   Molina añade que la mayoría de las codornices inician la marcha a principios de septiembre y se prolonga durante el otoño, aunque algunos ejemplares se quedan en España invernando como consecuencia del cambio climático.

   La especie realiza movimientos complejos a lo largo del año. Por un lado, se trata de una especie migrante de largo recorrido que inverna al sur del Sáhara.

   Pero además realiza "movimientos nómadas" en función de la pluviometría y de condiciones concretas de cultivos y pastizales, habitualmente hacia el norte a medida que avanza la primavera y el verano. Se trata de lo que los ornitólogos lalman los movimientos "donjuanescos" de los machos buscando pareja, una vez que las hembras inician la reproducción van en busca de otra. Y hay algunas poblaciones invernantes en la Península.

   Molina ha precisado que el tamaño de población grande, con varios cientos de miles de ejemplares, aún en nuestro territorio en época reproductora, pero la disminución del número de individuos detectados en esta época es "muy preocupante", ya que se enfrenta a un declive próximo al 65 por ciento.

   Estas cifras son a escala estatal y a falta de un análisis detallado que determine bien su estado de conservación ya que según los criterios de la UICN la especie debería calificarse En Peligro de Extinción.

   El técnico señala que la situación detectada en la zona mediterránea sur es algo mejor que en otras regiones pero su disminución también es muy elevada, casi la misma que la detectada a escala estatal, por lo que es urgente aplicar medidas de conservación en todo el territorio.

   Solo en la región eurosiberiana se detecta cierta estabilidad en sus cifras, aunque con numerosos altibajos. Se trata de una región donde la población es más escasa y el tamaño de muestra con el que se hacen los análisis es menor que en el resto del territorio y quizá su tendencia no esté bien establecida con la información disponible.

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