Chova piquirroja, "Pyrrhocorax pyrrhocorax", en la Isla de La Palma. - JOSÉ MARÍA GARCÍA
MADRID, 3 Nov. (EUROPA PRESS) -
Una investigación liderada por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) atribuye a cambios ambientales del pasado la dispersión global de las dos especies de chova conocidas: la piquirroja 'Pyrrhocorax pyrrhocorax', y la chova piquigualda, 'Pyrrhocorax graculus'. El estudio detalla que la estructura genética de estas aves muestra la diversidad de sus linajes y rutas de dispersión ancestrales desde el Himalaya hasta su presencia atual en La Palma (Islas Canarias).
Los investigadores han reconstruido la historia evolutiva de estos córvidos a través del análisis de su ADN mitocondrial y nuclear, obtenido de muestras de sangre y plumas de ejemplares de chovas de dieciséis países de Europa, África y Asia, según informa el CSIC.
Los resultados del estudio, publicado en la revista científica 'PeerJ', revela que la región del Himalaya y la meseta tibetana constituyen el enclave geográfico desde el que se diversificaron ambas especies, desde donde se apartaron de los ambientes forestales para especializarse en medios abiertos, cantiles y rocosos, según ha indicado el investigador del MNCN, Iñigo Palacios Martínez.
La investigación resalta que la "elevada" capacidad de adaptación a distintos hábitats y condiciones climáticas de ambas especies contribuyó a que durante el Pleistoceno -hace entre 2.5 millones de años y 12.000 años- estas aves comenzaran la dispersión y los intercambios genéticos bidireccionales hacia el oeste a través del corredor levantino, el valle del Nilo, las cordilleras del Atlas en el norte de África y el Mediterráneo occidental, cuyas cuencas, durante las fases glaciares más severas, sirvieron de refugio de la especie.
"Los datos genéticos sugieren que en esa época hubo poblaciones hoy extintas que conectaban la península ibérica con las poblaciones de las islas canarias y que actualmente solo están presentes en la isla de La Palma", ha explicado el investigador del MNCN Guillermo Blanco.
El estudio subraya, además, la existencia de varios linajes que constituyen unidades evolutivas diferenciadas, información especialmente relevante, según los investigadores, para poblaciones aisladas y en declive como las de La Palma, así como para los programas de reintroducción para preservar estos linajes.
"A la hora de llevar a cabo actuaciones de conservación, como la cría en cautividad o los proyectos de reintroducción que se desarrollan en lugares como las Islas Británicas, es vital conocer la procedencia exacta y la filiación evolutiva de los ejemplares. Mezclar linajes sin un criterio riguroso puede provocar la pérdida de adaptaciones locales y la homogeneización de un patrimonio genético que ha tardado millones de años en construirse", ha concluido Blanco.