24 de febrero de 2020
 
Actualizado 22/01/2012 9:36:18 CET

El Gobierno ocultó un "alarmante" informe que advertía del peor de los escenarios de Fukushima

Radiactividad En Japón
REUTERS

TOKIO, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno japonés ocultó a la opinión pública nipona durante nueve meses un "alarmante" informe que advertía del peor de los escenarios posibles que se podían dar a raíz del accidente de la central de Fukushima para evitar que cundiera el pánico social, según han revelado este sábado fuentes gubernamentales.

Dicho documento habría sido escrito el mismo mes de marzo en el que tuvo lugar el accidente nuclear tras el terremoto y el tsnunami que asoló la costa noreste de Japón. Además, solo un selecto grupo del entonces presidente nipón, Naoto Kan, conocía la existencia de dicho informe y que ha permanecido en secreto hasta finales del pasado año.

"Cuando el documento fue presentado (en marzo), emergió un debate (en el gabinete) sobre mantener su existencia en secreto", ha desvelado una fuente gubernamental. Para negar la presencia de este informe, el Ejecutivo lo trató como un documento personal del presidente de la Comisión de Energía Atómica y autor del mismo, Shunsuke Kondo.

Solo a finales de diciembre, las autoridades japonesas reconocieron que era un documento oficial, ha explicado estas mismas fuentes. "El contenido era tan alarmante que decidimos tratarlo como si no existiera", ha aclarado la fuente gubernamental.

Un organismo privado que investigó el desastre de Fukushima intentó esclarecer si el Gobierno trató de manipular la información durante la gestión de la crisis. Para ello, tiene previsto entrevistar a Kan y al ministro encargado de manejar la crisis nuclear, Goshi Hosono, entre otros dirigentes del Ejecutivo.

En dicho documento, con fecha del 25 de marzo de 2011, Kondo plantea que los reactores de la central Fukushima-1 podrían liberar de forma intermitente masivas cantidades de materiales radiactivos durante un año. Esta hipótesis se basaba en una explosión de hidrógeno que hiciera volar por los aires el reactor número uno, lo cual habría obligado a abandonar la planta a todo el personal, según ha recogido la agencia de noticias japonesa Kyodo.

Como consecuencia, los residentes en un radio de más de 170 kilómetros de la central deberían ser forzados a la evacuación. A los ciudadanos que vivieran a entre los 170 kilómetros de radio de la central y unos 250 kilómetros, las autoridades deberían recomendarles su evacuación de forma voluntaria, lo que implicaría también el desalojo de Tokio.