Archivo - Los osos pardos incrementan su actividad comunicativa a medida que compiten con más ejemplares, según una investigación - MNCN-CSIC - Archivo
SANTANDER, 6 May. (EUROPA PRESS) -
Una investigación liderada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) revela que los osos pardos intensifican y adelantan algunas de las señales que utilizan para comunicarse a medida que aumenta el número de ejemplares con los que comparten hábitat.
Además, indica que estos animales desplazan su actividad hacia horas más diurnas y se acercan más a zonas con mayor presencia humana, como así lo afirma el equipo de investigación en un artículo publicado este miércoles en la revista Royal Society Open Science.
Según los autores del estudio, el conocimiento de estos cambios de comportamiento puede ayudar a anticipar conflictos y diseñar medidas de gestión adaptativa, como restricciones temporales al acceso humano en áreas clave de marcaje durante el periodo reproductor.
Realizada entre 2016 y 2024 en la población cantábrica de oso pardo, donde hay cerca de 400 ejemplares, la investigación se basa en más de 15.000 días de grabación con cámaras trampa instaladas en 14 árboles de marcaje que registraron su actividad.
Según explica el equipo, durante la época de apareamiento los machos buscan atraer a las hembras y mantener alejados a posibles competidores a través de señales químicas y visuales que transmiten información sobre su identidad, tamaño o estatus reproductivo.
El número de estas señales crece a medida que aumentan los competidores, sostienen, así como que los plantígrados desplazan su actividad hacia horas más diurnas y hasta se acercan más a zonas con mayor presencia humana.
"Nuestros resultados muestran que la comunicación entre individuos no es un comportamiento fijo, sino muy flexible que depende sobre todo del contexto social y ecológico", detalla el investigador del MNCN, Vincenzo Penteriani.
Así, subraya que cuando aumenta el número de osos que usan un mismo árbol, "los machos invierten más tiempo y esfuerzo en dejar señales, probablemente porque la competencia por las hembras es mayor".
Más allá del oso pardo, el estudio además aporta una visión "novedosa" sobre cómo la densidad de individuos moldea la forma que tienen los animales de comunicarse. "Comprender estos mecanismos es fundamental para interpretar el comportamiento animal y mejorar las estrategias de conservación en un mundo en el que cada vez hay más seres humanos", alerta Penteriani.
EL MARCAJE DE PEDAL, LA SEÑAL MÁS REPETIDA
En cuanto a las señales que dejan los osos para declarar su presencia, la investigación refleja que el frotamiento del cuerpo contra el árbol, los olores o el marcaje de pedal aumentaron mucho según se incrementaba el tamaño de la población.
Este último, el marcaje de pedal, un comportamiento exclusivo de machos adultos, consiste en retorcer las patas al caminar para impregnar el suelo con su olor.
"Con un aumento en el número de individuos que frecuentaban una determinada zona de marcaje, estas fueron las señales que más se repitieron", explica David Alonso, también del MNCN.
Sostiene que este comportamiento parece cumplir una doble función: atraer a las hembras y, al mismo tiempo, advertir a otros machos. Por eso, destaca que cuando el riesgo de encontrarse con rivales es mayor, "los machos la refuerzan, lo que le otorga rol en la mediación de la competencia y la reducción de conflictos directos", matiza.
ENCUENTRO ENTRE OSOS Y PERSONAS
Por otra parte, el equipo de investigación también advierte que, a medida que más osos visitan un árbol de marcaje, las señales se realizan cada vez más temprano.
Este aumento de la actividad diurna es especialmente relevante, afirma, porque muestra cómo dejan de limitar su actividad en zonas con presencia humana al periodo nocturno.
"Este resultado indica que los osos están dispuestos a asumir un mayor riesgo y marcar durante el día para maximizar la eficacia de sus señales", apunta Penteriani.
En este sentido, Alonso señala que los resultados de esta investigación tienen "importantes" implicaciones para la conservación del oso pardo en paisajes humanizados, para alertar de que "podría aumentar la probabilidad de que se produzcan encuentros entre osos y personas, especialmente en zonas con uso recreativo o forestal".
Al respecto, el equipo incide en que la población cantábrica de oso pardo muestra un aumento progresivo de las densidades locales.