Actualizado 24/03/2007 13:38 CET

Arzobispado de Mérida-Badajoz anima a las cofradías a "abonar de fe auténtica" la Semana Santa, huyendo de competiciones

MÉRIDA, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Arzobispado de Mérida-Badajoz ha animado a los cofrades y a los creyentes en general de "abonar de fe auténtica" las tradiciones de la Semana Santa, impidiendo de esta forma que se ahoguen "en sentimentalismo sin raíz o en pura tradición competitiva con la de pueblos y ciudades vecinas".

Este es el mensaje que el Arzobispado de Mérida-Badajoz lanza en su editorial del semanario "Iglesia en Camino", que recoge Europa Press, y que define a la Semana Santa como "una expresión pública y callejera de fe, apoyada en una tradición centenaria", en un momento en el que "existe un intento del laicismo de ocupar todos los resortes de la sociedad".

Por eso, el arzobispado considera "necesaria" una permanente reconversión cofrade, de manera que estas asociaciones, orientadas al culto público y al ejercicio de la caridad, "sean instrumentos útiles para el desarrollo personal en la fe de los que las componen, dando importancia a lo que realmente lo tiene, y dignificando y aprovechando la estética para transmitir las realidades más profundas de nuestra fe".

Alerta por tanto que el vaciarse de contenido religioso constituye "un auténtico harakiri" para las cofradías, y lamenta que muchas de ellas "se distraen con los guiños de lo políticamente correcto, alejándose de la naturaleza de sus fines y de su razón de ser".

EL CALENDARIO DE LA SEMANA SANTA

Por otra parte, el Arzobispado pacense también explica a qué se deben las oscilaciones en el calendario que cada año seleccionan "un puñado" de días para recordar y celebrar misterios centrales de nuestra fe, y que este año se celebra año entre el 1 y el 8 de abril, Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección, respectivamente.

Explica que aunque algunos no comprendan, e incluso desaprueben a fuerza de no entender, la falta de fijeza de la Semana Santa, "no se adopta a tontas y a locas", sino que el llamado calendario eclesiástico determina la fecha de la Pascua de Resurrección, midiendo el año por el cómputo Juliano-Gregoriano, calculando la fase lunar a partir del primero de enero según el plenilunio, de manera que el Jueves Santo siempre coincida con la luna llena.

Así pues, señala que mientras que para el resto de actividades occidentales fechamos según el sol, para celebrar la Pascua lo hacemos según la luna. La Pascua es celebrada el domingo que sigue al plenilunio después del 21 de marzo, es decir, entre el 22 de marzo y el 25 de abril.