MADRID, 17 DE MARZO (EDIZIONES)
Así es como los noruegos llaman a la Carretera del Océano Atlántico. Especialmente bella y peligrosa es la parte que conecta las ciudades de Kristiansund y Molde, que atraviesa los fiordos conectando varias islas con puentes y viaductos.
Estos fiordos están plagados de pequeñas islas inhabitadas por el hombre. El gobierno noruego necesitaba conectar las islas por carretera, así que decidió construir una. Las obras dieron comienzo en 1983 y se completaron 6 años después. A día de hoy, esta carretera se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de Noruega.
Esta carretera ofrece unas vistas de los fiordos inigualable. Además, el diseño de la misma la hace muy atractiva para el conductor, por sus sinuosos puentes y viaductos. Pero no solo belleza es lo que ofrece la Atlanterhavsveien. También peligro.
El tiempo en la zona es imprevisible. Cuando el mar se embravece por alguna tormenta, las olas rompen contra la autopista con violencia, poniendo en dificultades a los vehículos que circulen por ella e inundando la vía de agua. Por otro lado, el diseño tan sinuoso de la misma, con muchas curvas y grandes subidas y bajadas, no ayuda a que esta carretera sea más segura. Esta es la razón de por qué es una de las carreteras más peligrosas del mundo. Pero también de las más bonitas.

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