El cambio climático multiplica la amenaza de garrapatas, que afectan a más del 75% de los perros, según la RSCE - REAL SOCIEDAD CANINA DE ESPAÑA
MADRID, 8 Oct. (EUROPA PRESS) -
El cambio climático multiplica la amenaza de garrapatas, que afectan a más del 75% de los perros, según ha alertado la Real Sociedad Canina de España (RSCE).
La RSCE ha realizado un estudio nacional en clínicas veterinarias que ha sido publicado en la revista científica 'Ticks and Tick-borne Diseases' que pone de manfiiesto que los inviernos más suaves y los veranos cada vez más largos han favorecido la proliferación de estos arácnidos. De este modo, ha recomendado extremar la prevención ante un problema que ya no es estacional y alerta de su posible impacto en la salud pública.
Además, indica que las razas de pelo largo, como el Pastor Alemán o el Golden Retriever, son más vulnerables, ya que la densidad del pelaje dificulta su detección y eliminación
La organización recuerda que estos parásitos se alimentan de la sangre de los animales y pueden transmitirles infecciones que comprometen su sistema inmunológico, lo que provoca desde irritaciones cutáneas hasta patologías graves. La presencia de estos parásitos es especialmente alta en zonas verdes y rurales, donde los perros de caza o los que pasan más tiempo al aire libre corren mayor riesgo de infestación.
La RSCE recomienda mantener una rutina preventiva durante todo el año, que incluya el uso regular de collares o pipetas antiparasitarias, así como revisiones tras los paseos en zonas de riesgo y consultas veterinarias periódicas. También aconseja reforzar la higiene en el hogar, aspirando sofás y alfombras, además de lavar la cama del perro a más de 60°C y mantener los jardines limpios para evitar refugios de parásitos.
Por último, recomienda que antes de viajar a zonas rurales, costeras o al extranjero, se refuerce la protección, ya que el veterinario puede recomendar combinaciones de productos según el destino. También indica que los síntomas de una posible infección incluyen fiebre, pérdida de apetito, letargo, cojera o inflamación articular.