Archivo - Varios niños en el colegio - Alberto Paredes - Europa Press - Archivo
MADRID, 13 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los estudiantes inmigrantes y con un entorno socioeconómico favorecido tienen un riesgo "particularmente elevado" de sufrir acoso escolar.
Así lo refleja el estudio 'Acoso escolar: Prevalencia, impacto y respuestas en distintos países' publicado este viernes por la OCDE, recogido por Europa Press.
En su último informe, la OCDE ha realizado un nuevo análisis de datos de las recientes encuestas PISA, así como otros estudios internacionales como TIMSS, para identificar qué estudiantes están en mayor riesgo, los efectos sobre ellos, las escuelas y las sociedades, e incluye recomendaciones sobre la mejor manera de abordar el acoso.
El documento encuentra marcadas diferencias en el acoso entre grupos de estudiantes, destacando riesgos "particularmente elevados" los chicos de entornos socioeconómicos favorecidos con antecedentes migratorios.
En la mayoría de los países analizados, la intensidad media del acoso aumentó entre 2015 y 2018, y luego disminuyó entre 2018 y 2022. Según el documento, esta disminución podría estar vinculada a la pandemia de COVID-19.
En general, la intensidad media del acoso en los países de la OCDE disminuyó un 0,92 % entre 2015 y 2022. Corea y Japón destacan como excepciones notables, habiendo experimentado una disminución constante en la intensidad del acoso entre 2015 y 2022.
Dinamarca también destaca, ya que su índice de intensidad de acoso aumentó ligeramente entre 2018 y 2022 (+1,12 %), mientras que disminuyó en todos los demás países durante el mismo período.
El análisis de los datos de la encuesta PISA 2022 revela que, en promedio en los países de la OCDE, los estudiantes con antecedentes migratorios tienen un mayor riesgo de sufrir acoso que sus compañeros nativos, particularmente entre los estudiantes socioeconómicamente favorecidos y entre los chicos.
Por ejemplo, entre los estudiantes desfavorecidos, los chicos con antecedentes migratorios puntúan un 11% por encima de las chicas nativas en el índice de intensidad del acoso. Sin embargo, entre los estudiantes favorecidos, los chicos con antecedentes migratorios puntúan un 64% por encima de las chicas nativas.
Por ello, la OCDE concluye que "tener antecedentes migratorios se asocia con los mayores aumentos en el índice de intensidad del acoso, particularmente entre los chicos socioeconómicamente favorecidos".
EL BULLYING, UNA BARRERA PARA UNA EDUCACIÓN INCLUSIVA Y DE CALIDAD
El informe advierte de que el acoso escolar, ya sea presencial o en línea, "constituye una barrera para una educación inclusiva y de alta calidad, así como para la cohesión social".
Para combatir el bullying, la OCDE apuesta por implicaciones políticas relativas a una estrategia "coherente" contra el acoso a nivel sistémico, el fortalecimiento de la capacidad del personal escolar, intervenciones escolares que combinen la prevención universal con el apoyo focalizado, el monitoreo rutinario de la prevalencia y evaluaciones de impacto sólidas.
El documento hace referencia a la aprobación en España de la obligación de que los colegios implementen protocolos contra el acoso y el ciberacoso y de que nombren a un coordinador de protección y bienestar en cada centro, con funciones centradas principalmente en la prevención, detección y protección de los alumnos que sufren violencia y acoso.
Asimismo, pone de manifiesto los numerosos impactos negativos del acoso escolar. A corto plazo, el acoso puede tener graves efectos adversos en los estudiantes afectados, socavando su salud mental y bienestar, y conduciendo a menudo a una reducción de la asistencia escolar y a un menor rendimiento académico.
A nivel escolar, estos daños pueden extenderse al erosionar la sensación de seguridad de los estudiantes y el clima escolar general, lo cual, a su vez, se asocia con un menor rendimiento académico a nivel de centro.
A largo plazo, para una minoría expuesta a comportamientos graves y persistentes, el acoso puede conducir al aislamiento social, problemas de salud mental persistentes, un mayor riesgo de abandono de la educación y la formación y, en última instancia, a menores cualificaciones. "Estos efectos individuales podrían generar finalmente costos sociales, por ejemplo, mediante el aumento del gasto social y sanitario", asegura la OCDE.