Archivo - Una mujer con un carrito de bebé, a 15 de julio de 2025, en Madrid (España). - Jesús Hellín - Europa Press - Archivo
BRUSELAS, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
España se ha consolidado como el país con la mayor esperanza de vida de la Unión Europea, liderando en 2025 las proyecciones de longevidad con una media supera la media del conjunto del bloque comunitario, aunque se mantiene como uno de los países más envejecidos y a la cola en natalidad, encaminándose a ser el segundo país con menos nacimientos a finales de siglo.
Así se desgrana en el informe demográfico publicado este martes por la Comisión Europea, que recoge datos demográficos de los Veintisiete Estados miembro, y que constata que la población de la UE se encuentra en su punto máximo, con 450 millones de personas, dado que se prevé que inicie a descender de manera general hasta alcanzar los 399 millones en 2100.
Según el informe, España lidera la esperanza de vida de la Unión Europea, con una media que se sitúa por encima de los 83 años, por encima de los 81,5 años del conjunto comunitario. Eso sí, la brecha se ensancha al desagregar por sexos: las mujeres españolas sobrepasan los 86 años de esperanza de vida y los hombres se sitúan en torno a los 81 años.
De cara a 2100, se proyecta que la esperanza de vida femenina superará los 90 años en todos los países de la UE, mientras que la masculina se situará por encima de los 86. España, que ya lidera el ranking en 2025, mantendrá esa posición de cabeza a final de siglo: las mujeres españolas alcanzarán los casi 92 años de esperanza de vida en 2100 y los hombres cerca de los 89.
Pese a ello, España es uno de los países con peores datos de natalidad de la Unión, ya que su tasa de fecundidad se sitúa en 1,10 hijos por mujer en 2024, la cuarta más baja de toda la UE, solo por delante de Malta, Lituania y Polonia. La media comunitaria se ubica en 1,34 hijos por mujer ese mismo año.
El informe advierte de que esta tendencia no se va a revertir de cara a final de siglo. Aunque prevé una recuperación parcial de la fecundidad en el conjunto de la Unión de aquí a 2100, España apenas sobrepasará una tasa de 1,4, convirtiéndose en el segundo país con peor tasa de fecundidad de toda la Unión Europea, cuya media se situará por encima del 1,55.
En paralelo, la edad mediana de la población española --el punto que divide a la sociedad entre la mitad más joven y la más vieja-- se sitúa ya en torno a los 46 años en 2025, frente a los cerca de 42 años que marcaba en 2015, uno de los mayores incrementos registrados en la UE en apenas una década.
La mediana europea de edad se sitúa en 2025 en los 44,9 años y se proyecta que aumente en torno a 6,6 años entre 2025 y 2100, hasta alcanzar los 51,5 años. Este año, por encima de España, se encuentra Italia como el país relativamente más envejecido (49,1 años de mediana), además de Bulgaria, Grecia y Portugal.
BRECHA TERRITORIAL DE LA ESPAÑA VACIADA
Por otro lado, la Comisión Europea advierte de una fuerte brecha territorial en la península Ibérica. Mientras se proyecta un crecimiento sostenido en el arco mediterráneo español y las islas, el interior peninsular enfrentará a un declive poblacional crónico hasta 2050.
El informe subraya además que esta zona será una de las más afectadas por el envejecimiento acelerado: el interior de la península Ibérica figura entre las regiones donde la tasa de dependencia de mayores --el número de personas de 65 años o más por cada 100 en edad de trabajar-- crecerá con más intensidad de toda la UE, con un aumento proyectado de 30 puntos porcentuales o más de aquí a 2100.
Este fenómeno, según ha explicado el Ejecutivo comunitario en su informe, está vinculado a la baja fecundidad y la escasa llegada de población en edad de trabajar a estas zonas, como ocurre ya en la España Vaciada.
LA POBLACIÓN DE LA UE, CAMINO DEL DECLIVE
Más allá de España, el informe constata que el conjunto de la Unión Europea se dirige hacia una contracción demográfica sostenida. Aunque la población comunitaria se ha mantenido en crecimiento moderado desde los años 60, el balance natural --la diferencia entre nacimientos y defunciones-- es negativo desde 2012, es decir, mueren más personas de las que nacen cada año.
Según las proyecciones de Eurostat recogidas en el documento, el crecimiento que aún registra la UE se sostiene exclusivamente por la migración neta, si bien la población comunitaria tocará techo en 2029, con 453,3 millones de habitantes, y a partir de ahí iniciará un descenso lento pero constante: 445 millones en 2050 y 398,8 millones en 2100.
Ello implicará un retroceso del 11,7% respecto a los niveles actuales, lo que devolvería a la UE a un tamaño poblacional similar al de la segunda mitad de los años 70. La caída afectará también a la población en edad de trabajar, que se reducirá en 1,2 millones de personas al año entre 2025 y 2050.