Publicado 23/02/2015 19:42CET

La frecuencia media en España de terremotos de magnitud superior a 5 es de uno cada tres años y medio

Anualmente se registran en la Península Ibérica entre 1.200 y 1.400 terremotos, si bien España no representa "un área de ocurrencia"

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

La frecuencia media en España de terremotos de magnitud superior a 5 (similar al registrado este lunes en la localidad de Ossa de Montiel, en Albacete) es de uno cada tres años y medio, según datos de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias.

Según este organismo, la frecuencia media de terremotos con magnitud entre 4 y 4,9 es ligeramente superior, cinco por año, mientras que en el caso de magnitud entre 3 y 3,9 la media es de 110 por año. En cuanto a los terremotos de magnitud de 2 a 2,9, la frecuencia media es de 760 terremotos por año.

Protección Civil recuerda que anualmente se registran en la Península Ibérica entre 1.200 y 1.400 terremotos, si bien España no representa "un área de ocurrencia" de grandes seísmos. Sin embargo, sí tiene una actividad sísmica "relevante" con sismos de magnitudes inferiores a 7 si se exceptúan los ocurridos en la falla de Azores-Gibraltar (terremotos de 1755 o 1969), pero capaces de generar daños muy graves.

Los terremotos pueden suceder en cualquier lugar del mundo, sin embargo la mayoría de ellos, y los mas grandes, ocurren en los bordes de las grandes placas tectónicas. Estos bordes de placa pueden ser de tres tipos: destructivos, donde las placas chocan entre si; constructivos, las placas se separan; y conservativos, las placas se deslizan unas con las otras.

Los terremotos también pueden originarse, aunque con menos frecuencia, en el interior de las placas y alejados de sus limites, como por ejemplo en el norte de España. La península Ibérica, y por tanto España, se hallan situadas en el borde sudoeste de la placa Euroasiatica en su colisión con la placa Africana.

El desplazamiento tectónico entre ambos continentes es responsable de la actividad sísmica de los países mediterráneos y del norte de África y, por tanto, de los grandes terremotos que ocurren en zonas como Grecia o Turquía. La parte más occidental de la conjunción entre dichas placas es la fractura denominada de Azores-Gibraltar-Túnez, que es la que afecta a España.

EL TERREMOTO MÁS GRANDE DE LA HISTORIA

Protección Civil recuerda que, a día de hoy, se considera que el mayor terremoto ocurrido ha sido el del 22 de mayo de 1960 en Chile, cuya magnitud fue de 9,5 y que produjo una ruptura de falla de alrededor de 1.000 kilómetros.

Aunque la escala de magnitud no tiene límite superior, se puede considerar la magnitud del terremoto de Chile próxima a ese límite, ya que las características del material de la corteza terrestre no permitirían magnitudes superiores.

La magnitud del terremoto es una medida de la energía liberada por un seísmo y se determina a partir de la señal registrada en un sismograma. La escala más conocida es la magnitud local de Richter ML, definida para ser usada en terremotos locales (no mas de 600 kilómetros).

En este sentido, como las escalas de magnitud son logarítmicas, un terremoto de magnitud 6, por ejemplo, es 30 veces mayor, en términos de energía liberada, que uno de magnitud 5. Según Protección Civil, también se podrían comparar los terremotos con las explosiones, resultando que una magnitud de 6 es equivalente a una explosión de 30.000 toneladas de TNT o a una explosión nuclear de 30 kilotones.

NO SE PUEDEN PREDECIR

Este organismo asegura que no existe actualmente ningún método capaz de predecir el tiempo, lugar y magnitud de un terremoto, debido al "comportamiento no lineal y bastante caótico que tienen los movimientos sísmicos".

En cualquier caso, sí promueve medidas de protección para la ciudadanía en caso de vivir en una zona de riesgo, tales como controlar y reforzar el estado de aquellas partes de las edificaciones que primero se pueden desprender, como chimeneas, aleros o balcones.

Además, en relación al exterior de los edificios, recomienda revisar aquellas instalaciones que pueden romperse como el tendido eléctrico, conducciones de agua, gas y saneamientos.

En el interior de la vivienda, pide extremar las precauciones en cuanto a la colocación y sujeción de algunos objetos que pueden caerse, en especial los pesados y los que pueden romperse como lámparas, espejos o botellas. Asimismo, insta a tener un especial cuidado con la ubicación de los productos tóxicos o inflamables, a fin de evitar que se produzcan fugas o derrames.

Si los ciudadanos están dentro de un edificio cuando se produce un terremoto de una cierta intensidad, deberán buscar refugio debajo de los dinteles de las puertas o de algún mueble sólido, como mesas o escritorios, o bien, junto a un pilar o pared maestra, además de mantenerse alejado de ventanas, cristaleras, vitrinas, tabiques y objetos que pueden caerse y llegar a golpearle.

Tampoco deberán utilizar el ascensor, ya que los efectos del terremoto podrían provocar su desplome o quedar atrapado en su interior, al tiempo que está recomendado utilizar linternas para el alumbrado y evitar el uso de velas, cerillas, o cualquier tipo de llama durante o inmediatamente después del temblor, que puedan provocar una explosión o incendio.

FUERA DE LOS EDIFICIOS

Si la sacudida sorprende en el exterior, sería conveniente ir hacia un área abierta, alejándose de los edificios dañados, ya que después de un gran terremoto, siguen otros más pequeños denominados réplicas que pueden ser lo suficientemente fuertes como para causar destrozos adicionales.

Por último, deberán procurar no acercarse ni penetrar en edificios dañados, puesto que el peligro mayor por caída de escombros, revestimientos o cristales está en la vertical de las fachadas. Si se está circulando en coche, es aconsejable permanecer dentro del vehículo, así como tener la precaución de alejarse de puentes, postes eléctricos, edificios degradados o zonas de desprendimientos.

Para leer más