MADRID 6 May. (EUROPA PRESS) -
El padre general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, al que le pidieron cuando fue elegido general que no se olvidara de los pobres --al igual que se lo pidió el cardenal Claudio Hummes a Jorge Mario Bergoglio-- ha destacado que el hecho de que se lo pidieran a ambos demuestra que los pobres han entrado "de lleno" en la Iglesia y ha asegurado que es "una buena señal". Así lo ha indicado en una entrevista recogida por Europa Press con motivo de su visita a España esta semana.
"Uno de los miembros de la Congregación General, español, al darme el abrazo tradicional de felicitación, compromiso, de aceptación de mi generalato, me dijo claramente: 'no te olvides nunca de los pobres'. Que el cardenal Hummes le haya dicho lo mismo al Papa significa que esto ha entrado en la Iglesia de lleno y es una buena señal porque ya lo dijo San Pablo en una de sus cartas: 'Hay que moverse con libertad porque somos libres en Cristo, pero nunca olvidarse de los pobres'. Yo me alegré de que me lo dijeran y de que se lo dijeran también al nuevo Papa", ha subrayado.
El padre Nicolás ha afirmado que tener un Papa jesuita primero fue "una sorpresa inesperada" pues ha admitido que siempre pensaron "que un Papa nunca sería jesuita porque nunca lo había sido". En cualquier caso, ha indicado que le van a obedecer y van a colaborar con él "con la misma intensidad" que con los anteriores. De hecho, en su primer encuentro, le hizo un ofrecimiento de todos sus recursos humanos, intelectuales y de consulta porque "un Papa se encuentra de repente con todo" y "no está preparado para eso".
En cuanto a su primer mes y medio de pontificado, el general de la Compañía ha asegurado que se atisban ya signos de la espiritualidad ignaciana en el nuevo Pontífice, como cuando dijo que los pastores deben tener olor a oveja o que preparasen bien las liturgias pero no se apegasen a los trapos. "Cómo va a poder vivir eso en una institución con una tradición tan larga y seria como es la Iglesia, es algo que los jesuitas tenemos mucho interés en ver porque es un hombre muy preparado y profundamente familiarizado con la espiritualidad jesuita", ha indicado.
Por otra parte, sobre la Compañía de Jesús, y ante las últimas cifras que apuntaban a un descenso del número de jesuitas en el mundo, el padre Nicolás ha señalado que en la actualidad "los números se han reducido" pero las instituciones no y el trabajo tampoco pues este último "más bien ha aumentado" de forma que va habiendo cada vez más jesuitas que tienen tres o cuatro trabajos. No obstante, ha pedido a los jesuitas que no pierdan su capacidad de reflexión pues si no, su servicio "empeorará por días".
Concretamente, basándose en la espiritualidad ignaciana, ha subrayado la importancia de que cambien las personas para que cambie el mundo pues, según ha indicado, "por mucho que se cambien los sistemas, se va a seguir con injusticia, con opresión", apreciación que, a su juicio, corrobora la experiencia del siglo XX. "Se han presentado sistemas alternativos pero no se ha reducido la injusticia ni la violencia, al contrario parece que han aumentado", ha puntualizado.
En cuanto al ámbito educativo, ha indicado que sigue y seguirá siendo una "prioridad muy fuerte en la Compañía" y que la cuestión ahora es "cómo mantener no solamente la calidad académica sino la calidad humana y espiritual de un proceso de transformación que supone la transformación de la persona" pues "si no hay proceso de crecimiento, algo fundamental de la espiritualidad ignaciana está fallando".
INTEGRACIÓN DE LAS PROVINCIAS JESUITAS DE ESPAÑA
A un año de la integración de las provincias jesuitas de España, el padre Nicolás ha explicado que "la reestructuración viene motivada solamente por razones apostólicas" y que "no hay ningún deseo, o por lo menos deseo decisivo, de mejorar la estructura, de buscar una estructura más perfecta". Así, ha remarcado que "simplemente se trata de mejorar y mantener una alta calidad en los servicios apostólicos --educación, pastoral, trabajo social--".
Entre los problemas que afectan a los jesuitas en el siglo XXI, ha mostrado su preocupación por la escasez de vocaciones en la Compañía, aunque pesa más su optimismo. "Europa pasa por una crisis bastante profunda, crisis también de identidad y de espiritualidad si se quiere, pero va a encontrar su espíritu, su alma y encontraremos más vocaciones". Para ello, ha apuntado que es necesario "cambiar la vida religiosa y la vida eclesial de alguna manera para que la gente con corazón pueda responder y diga 'eso es lo que yo quiero'".