Un grupo de jóvenes cristianos piden a los obispos un "mayor impulso" a la acogida de migrantes por medio de parroquias

Jóvenes cristianos españoles con jóvenes migrantes en Ceuta
BLOG DE MISIONES
Publicado 04/09/2018 12:25:54CET

MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un grupo de once jóvenes que han vivido durante el verano la experiencia de un campo de trabajo con migrantes en Ceuta han enviado una carta a la Conferencia Episcopal Española en la que comparten con los obispos su "tristeza" por el "calvario" de los migrantes que entran por la valla de Ceuta y son expulsados en 24 horas, y les piden un "mayor impulso" a su acogida por medio de las parroquias.

Los once jóvenes acudieron en agosto al Centro San Antonio de Atención y Acogida de Inmigrantes de Ceuta, donde conocieron la "dura realidad de la inmigración" junto a tres misioneros: una franciscana misionera de María coreana, un misionero javeriano mexicano y una laica misionera de la delegación de misiones de Teruel, según informa Obras Misionales Pontificias (OMP).

En la carta cuentan que vivieron momentos de "mucha alegría" como "una entrada masiva de jóvenes inmigrantes en Ceuta al grito de 'Boza, boza' (libertad), 'España, libertad' y 'gracias, muchas gracias' (dirigiendo sus miradas al cielo).

Si bien, también recuerdan cómo al día siguiente vivieron "con mucha tristeza, impotencia y gran decepción" que los migrantes fueran expulsados, en menos de 24 horas, a territorio marroquí, "rumbo a un calvario que seguirá destrozando sus sueños, atesorados durante la larga travesía de la inmigración, hacia una vida digna y más humana".

Como consecuencia del encuentro con los jóvenes migrantes, añaden, se ha producido "un cambio" en ellos que les ha impulsado a escribir esta carta "en favor de sus derechos y dignidad".

"Esto nos afecta directamente, porque vemos en ellos a hermanos, a jóvenes como nosotros a los que se niegan derechos fundamentales. Entre ellos, el de libre circulación y el de poder estudiar y formarse. Hemos querido mostrar nuestro interés y fe para defender las libertades básicas de toda persona, porque vemos en ellos el rostro sufriente de Jesús en la cruz", subrayan.

Por ello, consideran que la Iglesia no puede quedarse "indiferente ante el sufrimiento ajeno" y proponen, además de una mayor concienciación de la sociedad, "dar mayor impulso a la acogida de inmigrantes de forma organizada y regulada por medio de las parroquias".

También sugieren la realización de jornadas de trabajo conjunto entre asociaciones cristianas y no cristianas que se dedican a ayudar al migrante en los diferentes países del mundo, "para aunar esfuerzos".