Actualizado 07/06/2011 20:55 CET

Un informe saca a la luz más de 40 casos de agresiones sexuales a periodistas en los últimos años

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) ha sacado a la luz más de 40 casos de agresiones sexuales a periodistas en los últimos años para denunciar los "estigmas culturales y profesionales" que en ocasiones sufren las víctimas y que les llevan a no contar lo que les ha ocurrido.

Recientemente, el ataque sexual contra la corresponsal de la cadena estadounidense CBS Lara Logan, ocurrido en El Cairo en el mes de febrero, en plena revolución en aquel país, llevó el problema a los titulares de los medios. No obstante, según señala CPJ en el informe 'El Crimen Silenciado: Violencia Sexual y Periodistas', los casos de agresiones sexuales a periodistas no son nuevas, aunque en ocasiones se silencien.

Así, muchos de las personas entrevistadas por el CPJ en el informe no habían contado previamente sus experiencias en público "dada la existencia de profundos estigmas culturales y la falta de confianza en que las autoridades actúen tras la denuncia". Asimismo, muchos se mostraron renuentes a denunciar el ataque ante sus editores por temor a ser percibidos como personas vulnerables y verse de ese modo inhabilitados para trabajos posteriores.

De todos los casos documentados por el CPJ, 27 son periodistas locales, desde editores de alto rango hasta reporteros que trabajan en regiones como el Oriente Medio, el sur de Asia, África o América, y 25 son corresponsales internacionales. Muchos de estos ataques ocurrieron en los últimos cincos años, aunque un número menor se remontan a las dos décadas pasadas.

De los periodistas locales, cinco indicaron haber sido brutalmente ultrajados, mientras que los restantes aseguraron varios niveles de ataques sexuales, hostigamiento psíquico agresivo y amenazas de violencia sexual. Mientras, de los corresponsales, dos de ellos denunciaron haber sido víctimas de violaciones, otros cinco describieron serios ataques sexuales y 22 afirmaron haber sido manoseados en múltiples ocasiones.

Muchos de los ataques pueden clasificarse en tres tipos generales: violación con periodistas específicos como blanco, generalmente en represalia por su trabajo; violencia sexual relacionadas con turbas callejeras contra reporteros cubriendo eventos públicos; y abuso sexual de periodistas detenidos o en cautiverio.

EL CASO DE JINETH BEDOYA

Uno de los primeros casos documentados por el CPJ es el de la periodista colombiana Jineth Bedoya que fue violada mientras informaba sobre grupos paramilitares de extrema derecha en mayo del año 2000. Durante el ejercicio de su labor informativa para el diario 'El Espectador' de Bogotá, Bedoya fue secuestrada, atada, vendada y luego trasladada a una propiedad en la ciudad de Villavicencio, en el centro del país, donde fue golpeada y violada por múltiples atacantes.

Desde que empezó a contar lo ocurrido, Bedoya afirmó haber encontrado a cantidad de periodistas, desde Colombia hasta los Estados Unidos y Europa, que habían sido víctimas de violaciones o abusos sexuales, pero que decidieron permanecer en silencio debido a estigmas profesionales y culturales. Al hacer su caso más visible, Bedoya asegura que espera alentar a estos periodistas a "denunciar lo que les pasó y a reclamar justicia".

Aunque las mujeres son las víctimas en la gran mayoría de los casos, periodistas del sexo masculino también han sido víctimas de este tipo de violencia. Es el caso de Umar Cheema, reportero de política del mayor periódico de Pakistán en lengua inglesa, 'The News', que fue secuestrado, torturado y atacado sexualmente en un barrio bajo de Islamabad en septiembre de 2010 o del bloguero egipcio Mohammed al-Sharkawi que fue violado en 2006.

Estos ataques sexuales contra periodistas tienen el efecto de silenciar al mensajero y bloquear la diseminación de noticias e información, según señala el informe, que destaca que de la misma manera que ocurre con otros tipos de ataques, la agresión sexual es "un ataque directo contra los derechos garantizados internacionalmente de la libertad de expresión y el acceso a la información".

Junto al informe, el CPJ ha publicado una guía destinada a que los periodistas que cubren noticias en zonas conflictivas minimicen el riesgo de ser víctimas de casos de violencia sexual.