El misionero Tom Uzhunnalil, secuestrado durante 18 meses en Yemen: "Si Dios me lo pide, por supuesto que volveré"

Tom Uzhunnalil en Madrid
MISIONES SALESIANAS
Publicado 19/10/2018 14:53:39CET

MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El misionero salesiano de origen indio Tom Uzhunnalil, secuestrado durante 18 meses en Yemen por terroristas islamistas y liberado hace un año, asegura que sigue siendo el mismo tras este largo cautiverio de 557 días, en el que estuvo atado y encapuchado casi todo el tiempo, y afirma que "por supuesto" volvería a este país.

"Soy el mismo padre Tom. Antes y ahora. No he cambiado", ha afirmado ante varios cientos de personas en el colegio Salesianos Atocha, en Madrid, donde ha destacado que duerme bien desde el primero día, no tiene pesadillas y nunca ha estado deprimido por lo sucedido. No obstante, ha subrayado que la oración y el perdón han sido su mejor terapia.

"La oración es el arma más poderosa y el perdón la mejor de las medicinas", ha asegurado Uzhunnalil, que se ha mostrado dispuesto a volver a Yemen. "Si Dios me lo pide, por supuesto que volveré (...) Todos tenemos una misión y si confiamos en Él superaremos las dificultades", ha apostillado.

Según ha relatado en este encuentro en Madrid, sus captores, a los que apenas entendía porque lo hacían en árabe y el sólo habla inglés, le trataron "bien" y sostiene que nunca le pegaron y siempre le dieron de comer.

También ha recordado a las cuatro hermanas de la Caridad a las que vio cómo asesinaban los terroristas islamistas el día de su secuestro, el 4 marzo de 2016, junto a otras 16 personas. Cuenta que ha rezado por ellas durante el cautiverio y con la convicción de que él sería el siguiente en morir. "Dios no lo quiso y nunca tuve miedo", ha apuntado.

Durante los 18 meses de secuestro, este misionero fue trasladado cinco o seis veces a distintos lugares y ha recordado que estuvo en algunas casas porque escuchaba voces de familias. No obstante, lo que más oía era las bombas de la guerra. Por eso, no intentó huir: "Habría muerto sin saber a dónde ir".

Hasta que no lo liberaron --11 de septiembre de 2017-- el padre Tom no supo que una de las hermanas de la Caridad logró esconderse y salvar su vida. "No tenía contacto con la realidad, no leía, ni podía escribir", ha señalado, para añadir que sólo cuando sus raptores le obligaban a grabar un vídeo pidiendo su liberación podía ver escrito en lo que le obligaban a leer la fecha.