Escocia. - ÁNGELES G. MAYOR
MADRID 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un modelo matemático elaborado por un equipo de investigadores internacionales entre los que se encuentra una de la Universidad Complutense de Madrid ha revelado cómo cómo la interacción entre el viento, el suelo y el brezo da lugar a patrones espaciales en las laderas de algunas montañas escocesas, donde franjas paralelas de vegetación verde de alrededor de un metro de altura alternan con bandas de suelo desnudo.
Los resultados, publicados en 'Journal of Ecology', demuestran que el viento desempeña un papel clave en el desplazamiento de estas bandas de vegetación, que se mueven más o menos un centímetro al año en la dirección de los vientos dominantes.
De acuerdo con la Complutense, las ráfagas constantes en estas zonas, consideradas entre las más ventosas de Europa, erosionan el suelo y ejercen un efecto abrasivo que dificulta el crecimiento de la vegetación en el lado expuesto al viento, conocido como barlovento.
De forma paralela, el brezo actúa como un auténtico estabilizador del terreno: sus raíces fijan el suelo y su follaje protege del viento a las plantas vecinas situadas a sotavento. "Esta combinación genera una dinámica natural que, con el tiempo, organiza la vegetación en franjas periódicas", ha señalado la Complutense.
Asimismo el modelo muestra que estos patrones pueden surgir incluso en terrenos inicialmente planos, siempre que el viento supere una velocidad mínima. "Si el viento es demasiado débil, las franjas no se forman; si es excesivamente fuerte, la vegetación no logra sobrevivir. A mayor intensidad del viento, más rápido se desplazan las bandas de brezal", ha recalcado la universidad.
Según los autores, estas formaciones ofrecen una "valiosa oportunidad" para comprender cómo los ecosistemas responden a factores climáticos intensos, conocimiento que podría ser clave para anticipar cómo los paisajes reaccionarán ante posibles cambios en los regímenes de viento asociados al cambio climático.