BILBAO, 12 May. (EUROPA PRESS) -
El Obispo de San Sebastián, Ignacio Munilla, ha denunciado el "acoso y derribo" a la asignatura de Religión, con "presiones" a los padres que optan por esa asignatura en Euskadi, en los colegios donde se ofrece, para que "desapunten a sus hijos" y ha afirmado, en este sentido, que "partimos de una situación bien lejana al cumplimiento de la legalidad" en lo relativo a la enseñanza de esta materia.
En el marco de los desayunos del Fórum Europa Tribuna Euskadi, ha afirmado, en una conferencia titulada "Asignatura de religión en la escuela y otros telares", que "no es justo lo que está ocurriendo con la asignatura de Religión, que está padeciendo una estrategia de acoso y derribo muy agresiva". En ese sentido, ha afirmado que "cree que la libertad de enseñanza y la misma libertad de conciencia están en peligro y esto tenemos que tomarlo en serio".
Munilla ha sido presentado por su homólogo en Bilbao, el prelado Mario Iceta, que ha dicho de él que uno de sus rasgos más significativos es la "cercanía a la realidad y a los problemas del ámbito pastoral que le ha sido encomendado", así como "su preocupación por la juventud", su "apoyo a la familia y a la dignidad de todo ser humano", y su "conocimiento del mundo de la comunicación y su capacidad comunicativa".
Durante su discurso ante el Fórum Europa. Tribuna Euskadi, Munilla ha asegurado que su intención es "aprovechar al máximo esta ocasión que se me brinda, para hacer un alegato en defensa de la asignatura de Religión en el sistema educativo". "Quisiera realizarlo -ha dicho- de forma directa e incisiva, con el propósito de hacerme entender con claridad, y sin el más mínimo deseo de herir a nadie".
El obispo ha subrayado que sus palabras "no están pensadas ni expresadas en clave política y no apuntan a ningún partido político concreto, sino que las dirige a la conciencia de todos cuantos conformamos la sociedad vasca". No obstante, ha asegurado que "obviamente", es "consciente de que resultarán políticamente incorrectas, al chocar con una mentalidad laicista (con frecuencia, anticlerical) muy desarrollada en nuestro espacio socio cultural".
Según ha dicho, "aún a riesgo de ser acusado de alarmista, creo que debo empezar por poner el dedo en la llaga desde el principio: ¡No es justo lo que está ocurriendo con la asignatura de Religión! ¡La asignatura de Religión está padeciendo una agresiva estrategia de acoso y derribo!. ¡La libertad de enseñanza y la misma libertad de conciencia están en peligro!".
Munilla ha asegurado "que es preciso distinguir entre la laicidad positiva, y el laicismo, que añade un componente excluyente y negativo con respecto a la sana laicidad.
La laicidad del Estado y de las instituciones públicas, supone, ha indicado, "neutralidad ante las diversas creencias religiosas, y al mismo tiempo, colaboración con todas ellas en la medida en que contribuyan al bien común de la sociedad".
Sin embargo, "el laicismo, a diferencia de la laicidad, parte de unos supuestos bien distintos", dado que el Estado laicista "no reconoce la vida religiosa de los ciudadanos como un bien positivo para el individuo y para la sociedad, que deba ser protegido por los poderes públicos y por el contrario, lo considera como una sensibilidad privada, solo tolerable en la medida en que no tenga pretensiones de impregnar la vida social o de influir en ella".
Para el prelado, "el laicismo anticristiano es astuto, y suele tener la estrategia de plantear sus objetivos por etapas: primero, despenalización del aborto en casos muy extremos y conmovedores; pasados unos años, cuando ya haya madurado la conciencia social, el aborto libre pasa a ser reconocido como un derecho democrático; finalmente se termina por no respetar ni siquiera el derecho a la objeción de conciencia de quien no quiere ser copartícipe del aborto".
En el caso de la clase de Religión, a su juicio, "está ocurriendo algo por el estilo: "se empieza por poner todo tipo de palitos en las ruedas al estatus de la asignatura, se sigue por reivindicar su exclusión del sistema público de enseñanza, en nombre de una malentendido concepto de "escuela laica, y se terminará -a medio plazo- por forzar su salida del currículum de la misma enseñanza privada concertada". En ese sentido, ha insistido en que la asignatura de Religión "está sometida a un verdadero acoso".
DERECHO RECONOCIDO POR LA ONU
Según ha dicho, hay una serie de "razones pedagógicas que fundamentan la necesidad y la razón de ser de la asignatura de Religión en el sistema de enseñanza". La primera de ellas, para él, es el hecho de que la "clase de Religión es un derecho, no un privilegio, reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU", a la vez que el marco constitucional español "reconoce también este derecho".
Otra razón pedagógica es que "la clase de Religión no es equiparable ni sustituible por la Catequesis", a la vez que la clase de religión "ayuda a entender la cultura que hemos heredado y ofrece una cosmovisión frente a la fragmentación del saber". Además, según ha dicho, la religión "responde al sentido de la existencia" y es necesario un "diálogo interreligioso" entre los diferentes credos, a la vez que, para Munilla, "una educación integral debe incluir la dimensión moral".
En su discurso, Munilla ha recordado que a finales del pasado año, "recibimos una buena noticia", como fue el traspaso al Gobierno vasco de las competencias en lo referente al profesorado de Religión de Primaria, aunque, según ha dicho, "paradójicamente", la mejora del estatus de estos profesores "coincide con una situación límite de la asignatura de Religión en las aulas".
Según ha dicho, algunos de estos profesionales han denunciado "las numerosas irregularidades que sufre la asignatura de Religión en el País Vasco" en el que "muchos centros ni siquiera la ofertan, se ejercen presiones sobre los padres que la han elegido, hay falta de seriedad en la asignatura alternativa a Religión y hay discriminación de los profesores de Religión en los centros".
En esta misma línea y durante el coloquio posterior, Munilla ha afirmado, a preguntas de los asistentes, que "está ocurriendo" que quien quiere estudiar religión en la escuela vasca no puede actualmente, dado que "en una buena parte de los colegios, donde la asignatura de religión es de obligada oferta, no se oferta esa asignatura y donde se oferta y un grupo de padres opta por ella, inmediatamente sufren presiones para desapuntar a sus hijos y en algunos casos, los han desapuntado a todos".
No obstante, ha indicado que la consejería de Educación ha "manifestado reiteradamente su deseo de hacer cumplir la legalidad, a pesar de que partimos de una situación bien lejana al cumplimiento de la legalidad y nos tenemos que emplear en ello".
Munilla ha afirmado que ha habido un descenso en los colegios que ofertaban la asignatura de Religión, que "puede ser motivado por dos cosas: porque también ha crecido la secularización, pero también es la no oferta la que determina la no posibilidad de elección y, por lo tanto el que, los padres, no queriendo verse sometido a presiones, declinan la reivindicación".
Antes de iniciar el coloquio el prelado ha afirmado que declinaría, "por prudencia" las preguntas que entrasen "directamente en ámbitos partidistas" y ha dicho "pasa palabra" a una pregunta sobre Bildu.