LA CORUÑA, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
Dos de los tres supervivientes del naufragio del arrastrero 'Cordero', que naufragó ayer a unas 20 millas de Cabo Prior, abandonaron hoy el Hospital Juan Canalejo de La Coruña tras permanecer en observación en las últimas horas debido a la hipotermia que sufrieron, mientras que el patrón mayor del barco, Marcos Antonio Ures García, evoluciona "favorablemente" en el centro hospitalario.
Según confirmó a Europa Press el armador del barco, José María Santiago, el contramaestre, José Manuel Parada, y el marinero de nacionalidad indonesia Hendra Hemoguan, recibieron el alta y abandonaron el hospital minutos antes de las 13.00 horas.
En concreto, el contramaestre José Manuel Parada se trasladó a la localidad de Ribeira, mientras que el tripulante indonesio se quedó en la ciudad herculina, según puntualizó el armador.
El patrón Marcos Antonio Ures, de 29 años de edad que, aunque está casado en Malpica, es natural de Ponteceso, del municipio de Ribeira, permanecerá unos días en el centro hospitalario tras ingresar ayer con un cuadro clínico de hipotermia "leve".
Con respecto a la situación del patrón, fuentes cercanas a la empresa armadora explicaron que ayer se encontraba "muy nervioso" y en estado de 'shock' por lo acontecido, aunque apuntaron que en la jornada de hoy había mejorado y estaba "más relajado y más tranquilo".
DECLARACIÓN.
Los dos marineros que recibieron el alta, el indonesio Hendra Hemoguan y el gallego José Manuel Parada han preferido dejar para el lunes que viene su declaración ante la Capitanía Marítima de Vilagarcía, que hoy los llamó para intentar esclarecer las causas del naufragio del 'Cordero', que se saldó con un fallecido, tres supervivientes y cuatro desaparecidos.
Fuentes de la armadora dieron por hecho que los náufragos no se encuentran con vida y destacaron que lo más importante ahora es encontrar los cuerpos de los marineros. En ese sentido, se mostraron esperanzados en poder recuperar tarde o temprano los cadáveres, ya que el patrón de la embarcación, que sigue hospitalizado, confirmó que todos los tripulantes llevaban el chaleco salvavidas.
Mientras, en la localidad coruñesa de Ribeira, puerto base del 'Cordero', el naufragio sigue monopolizando las conversaciones de los vecinos que intentan identificar a los desaparecidos para comprobar si los conocían. Con todo, asumen este siniestro con mucha resignación, al tratarse de una villa de alta tradición marinera, que no es la primera vez que ha tenido que hacer frente a este tipo de tragedias.
Así, la normalidad vuelve poco a poco a la localidad, tal y como demuestra que hoy, y pese a mantenerse la alerta de temporal, una veintena de barcos de bajura salieron a faenar esta mañana en la playa de Coroso, en frente, precisamente, del centro de coordinación de las tareas de búsqueda de los cuatro marineros todavía desaparecidos.
ENTIERRO.
Por otra parte, el marinero fallecido en el naufragio del 'Cordero', Francisco Alboreda Rey, será enterrado hoy a las 16.30 horas tarde en la parroquia de San Pedro de Muro, en el municipio coruñés de Porto do Son, donde residía el marinero, de 43 años de edad y cuyo cadáver fue rescatado por el helicóptero 'Helimer' tras el naufragio del arrastrero.
Fuentes de la Consellería de Pesca confirmaron a Europa Press que al entierro asistirá la titular del departamento, Carmen Gallego; así como el director xeral de Recursos Mariños, Antonio García Elorriaga; y el secretario de Estado de Transportes, Fernando Palau. También acudirá el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras.
No está previsto que asista el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que sí irá al funeral por las víctimas que se celebrará el próximo sábado. La misma decisión ha tomado la ministra de Pesca, Elena Espinosa, ya que, según explicaron miembros de su gabinete a Europa Press, al tratarse de una ceremonia "familiar e íntima" ha decidido "hacer todo lo posible" para poder asistir a Ribeira el día 19.
Fuentes de la armadora del barco confirmaron a Europa Press que tampoco asistirán al sepelio de hoy los dos marineros supervivientes que fueron dados de alta, ya que "están psicológicamente muy mal".