El Papa apela a la responsabilidad de ayudar a los migrantes, a los que define como "los últimos": "Nadie está exento"

Publicado 08/07/2019 12:15:50CET
28 June 2019, Vatican, Vatican City: Pope Francis leads an audience to the members of the Pope's Worldwide Prayer Network in Aule Paolo VI at the Vatican. Photo: Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa
28 June 2019, Vatican, Vatican City: Pope Francis leads an audience to the members of the Pope's Worldwide Prayer Network in Aule Paolo VI at the Vatican. Photo: Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpaEvandro Inetti/ZUMA Wire/dpa

   ROMA, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El Papa ha apelado a la responsabilidad de ayudar a los migrantes, sin citar a ningún estado, pero advirtiendo de que nadie "está exento" de esta tarea. "Esta es una gran responsabilidad, de la que nadie puede estar exento si queremos llevar a cabo la misión de salvación y liberación a la que el mismo Señor nos ha llamado a colaborar", ha avisado.

   El Pontífice no ha mencionado a ningún estado pero este llamamiento se producen poco después de la detención y liberación en Lampedusa de la capitana del See-Watch y de que la ONG española Pro Activa-Open Ams revelara que el Gobierno español le ha advertido de multas de hasta 900.000 euros si rescata a personas sin autorización.

   Durante la misa que ha celebrado en la Basílica de San Pedro, dedicada a los migrantes y a los que les ayudan y coincidiendo con el sexto

   aniversario de su primer viaje como Papa a Lampedusa, Francisco ha subrayado que "los últimos" de los que hablaba Jesús en Evangelio son hoy los inmigrantes que "desafían las olas de un mar despiadado" y que son "torturados, maltratados y violados en los campos de detención".

   "Son los últimos engañados y abandonados para morir en el desierto; son los últimos torturados, maltratados y violados en los campos de detención; son los últimos que desafían las olas de un mar despiadado; son los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal", ha exclamado el Pontífice.

   En la celebración, en la que estaban presentes sólo las personas invitadas por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Papa ha incidido en la idea de que "no se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias" sino que son personas.

"SON SERES HUMANOS"

   "Los migrantes son antes que nada seres humanos, y que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada", ha lamentado el Pontífice.

   Francisco ha recordado que Jesús reveló a sus discípulos la necesidad de "una opción preferencial por los últimos" que los cristianos deben poner en "primer lugar" en el ejercicio de "la caridad".

   "En este sexto aniversario de mi visita a Lampedusa, pienso en los últimos que todos los días claman al Señor, pidiendo ser liberados de los males que los afligen", ha dicho el Papa durante su homilía.

   Así, ha lamentado que las periferias existenciales de las ciudades están "densamente pobladas por personas descartadas, marginadas, oprimidas, discriminadas, abusadas, explotadas, abandonadas, pobres y sufrientes". Y ha subrayado que los cristianos están llamados a consolarlos "en sus aflicciones y a ofrecerles misericordia" y a "saciar su hambre y sed de justicia".

   "Hay que ayudar a los más débiles y vulnerables. Me gusta pensar, entonces, que podríamos ser nosotros aquellos ángeles que suben y bajan, tomando bajo el brazo a los pequeños, los cojos, los enfermos, los excluidos: los últimos, que de otra manera se quedarían atrás y verían sólo las miserias de la tierra, sin descubrir ya desde este momento algún resplandor del cielo", ha declarado.

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