ROMA 10 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Papa ha señalado ante representantes de la Conferencia Episcopal italiana que la "doctrina cristiana no es un sistema cerrado, incapaz de generar preguntas, dudas o interrogantes, sino que está vivo". Asimismo, ha recalcado que prefiere una Iglesia "accidentada, herida y sucia" porque ha salido al encuentro de las periferia antes que una Iglesia "enferma y encerrada en sus seguridades".
Durante su discurso en la catedral de Florencia, ciudad italiana a la que ha viajado con motivo del V Congreso Nacional de la Iglesia Italiana que se celebra estos días, el Papa ha pedido a los sacerdotes italianos que "no sean predicadores de complejas doctrinas, sino anunciadores de Cristo". "Apunten a lo esencial del Evangelio", ha recomendado.
Además, ha exigido a los sacerdotes que eviten encerrarse en las "estructuras que dan una falsa protección, en las normas que transforman" a los hombres de Iglesia "en jueces implacables".
"La doctrina cristiana tiene un rostro no rígido, tiene un cuerpo que se mueve y desarrolla. La doctrina cristiana se llama Jesús", ha agregado.
Por ello, ha sentenciado que ante los "males y problemas de la Iglesia, es inútil buscar soluciones en conservadurismos y fundamentalismos".
El Papa ha pedido que sean evitadas estas tentaciones y bromeando ha apuntado a que los sacerdotes italianos no les va a señalar las quince enfermedades que le dijo a la curia.
Así, ha propuesto tres líneas que deberán marcar las acciones de la institución católica: "la humildad, el desinterés y las bienaventuranzas". Así, ha advertido a la Iglesia "de la obsesión de preservar su propia gloria e influencia".
"Estas líneas nos dicen que no debemos estar obsesionados por el poder", ha precisado en este sentido. Además, ha advertido del peligro de no escuchar a los fieles y ha dicho que si se pierde "el contacto con el pueblo fiel de Dios", se pierde "humanidad" y en consecuencia la Iglesia "no va a ninguna parte".
El Papa también ha reivindicado el diálogo y ha dicho a los sacerdotes italianos que no le deben tener miedo. "No debemos tener miedo del diálogo", ha exclamado el Papa. Así, ha llamado al diálogo, que se traduce, según Francisco, en "buscar el bien común de todos" y ha precisado que esto "no es negociar". "Negociar es tratar de lograr la propia porción de la tarta común", ha precisado.
Finalmente, el Papa ha recordado a la Iglesia Italiana la opción por los pobres. "Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a ser sus amigos", ha recordado.