El estudio analiza el impacto climático, en gases de efecto invernadero, de las principales presentaciones comerciales del mejillón. - PEXELS
MADRID 27 Feb. (EUROPA PRESS) -
El mejillón es una de las proteínas marinas con menor impacto ambiental en origen. Sin embargo, la huella de carbono aumenta significativamente debido al grado de procesamiento y de los flujos comerciales que sigue el producto. En total, la cadena alimentaria de este producto genera 287.000 kilográmos (kg) de dióxido de carbono equivalente (CO2eq) al año.
Esta es la principal conclusión de un estudio que cuantifica de forma integral la huella de carbono de la cadena alimentaria del mejillón en España, que abarca todas las fases desde la acuicultura hasta el consumo. La investigación, disponible en acceso abierto en la revista Resources, Conservation and Recycling, es el resultado de una contribución entre varias instituciones españolas.
Para llegar a ella, los autores han analizado el impacto climático, en gases de efecto invernadero (GEI), de las principales presentaciones comerciales del mejillón (fresco, congelado y en conserva), integrando datos de producción nacional, comercio, transformación industrial y transporte (internacional, nacional e intraprovincial).
Al margen de ello, también han señalado con que las emisiones asociadas al consumo doméstico del mejillón alcanzan 190.100 kg de CO2eq/año, equivalentes a 6,3 kg CO2eq por kg de producto comestible (sin concha). Sin embargo, el impacto varía notablemente según el tipo de presentación. En este sentido, los datos indican que el mejillón en escabeche es el causante del mayor impacto mientras que el congelado el menor.
Además, el formato congelado presenta el impacto ambiental más reducido debido a su transporte sin concha y a un procesamiento industrial menos intensivo que las otras presentaciones, mientras que las conservas --que son el formato más consumido-- generan la mayor huella por kilogramo. Respecto a la producción nacional, Galicia es la región española que produce el 99%, pero sólo el 25% del mejillón fresco disponible se destina al consumo directo en España, mientras que el resto se exporta, lo que aumenta la huella de carbono del consumo final.
La investigación también identifica una serie de recomendaciones para reducir el impacto ambiental, reducir el consumo de energía y las emisiones de GEI. Algunas son incentivar el consumo de mejillón nacional en fresco; mejorar la eficiencia en la cadena de producción; mejorar la eficiencia en la cadena de comercialización; e implementar prácticas más sostenibles en todas las etapas de la cadena, desde la depuración hasta la distribución final.
"El mejillón es una proteína marina de bajo impacto ambiental, pero el modelo actual de producción y consumo, basado en la transformación industrial y cadenas comerciales complejas, incrementa considerablemente su huella climática. Impulsar el consumo de mejillón fresco y congelado, y optimizar los flujos logísticos, ofrece una oportunidad clara para reducir las emisiones del sector", ha indicado Pablo Saralegui, primer autor del estudio, investigador de Alimentta y la Universidad Pablo de Olavide.
Esta publicación, que cuenta con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso, es el resultado de una colaboración multidisciplinar entre investigadores del think tank Alimentta, la Universidad Pablo de Olavide, la Universidad de Santiago de Compostela, el Institut Mediterrani d'Estudis Avançats (IMEDEA, CSIC-UIB), el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y el Centre Oceanogràfic de Balears (COB-IEO, CSIC).