En la imagen, dos ejemplares de Pristimantis omeviridis durante su apareamiento, especie descrita en 2015 de la Amazonía ecuatoriana. El macho es el más pequeño. - ALBERTO SÁNCHEZ-VIALAS, MNCN-CSIC
MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -
La media de tiempo que lleva a la ciencia a describir y nombrar una nueva especie de un anfibio supera la década, lo que supone un "retraso" en la descripción de especies y pone en peligro su conservación, según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN- CSIC).
Los investigadores han detallado en un comunicado que analizaron el proceso de descubrimiento de 900 especies de ranas descritas entre 2000 y 2023, en cuatro regiones tropicales hiperdiversas. De esta forma, han determinado que la media de tiempo desde que se encuentra una nueva especie hasta que se nombra y se da a conocer a la comunidad científica es de 11,3 años.
Debido a esta demora, las especies no entran en los listados de cada país y quedan excluidas de las evaluaciones de riesgo. "Para poder conservar una especie y prevenir su extinción, el primer paso es reconocer su existencia, para ello, la taxonomía debe describir y nombrar formalmente", han señalado.
Según la investigación, publicada en la revista 'PLOSOne', el 36% de las especies analizadas fueron nombradas durante los cinco años siguientes a su descubrimiento, mientras que el 64% restante requirió muchos más años, en algún caso, hasta 124.
El estudio ha determinado que las descripciones que se demoran más en el tiempo suelen corresponder a ejemplares que ya fueron almacenados en las colecciones de historia natural, lo que revela "un problema grave de falta de actividad científica sobre las mismas y, al mismo tiempo, pone de manifiesto el papel fundamental de las colecciones biológicas como reservorios de especies aún por describir", ha señalado el estudio.
Sin embargo, estos resultados también concluyen que una parte importante de las descripciones se basa en especímenes colectados recientemente y que las expediciones, el trabajo de campo y las colectas "siguen siendo imprescindibles para catalogar la vida del planeta".
Para el investigador del MNCN, Albert Carné, gran parte de la biodiversidad todavía no ha sido descubierta ni descrita. Por ello, numerosas especies están desapareciendo incluso antes de haber sido documentadas.
"Los anfibios ejemplifican muy bien esta problemática, ya que son el grupo de vertebrados más amenazado del planeta", ha añadido. Actualmente, se conocen cerca de 9.000 especies de anfibios en el mundo, pero cada año se describen alrededor de 150 especies nuevas y se detectan decenas de especies candidatas, lo que "sugiere que se han infraestimado el número de especies que realmente existen".
La taxonomía, encargada de describir y nombrar a las especies, es la ciencia en la que se basa el conocimiento de la biodiversidad. "Lamentablemente, la taxonomía no pasa por un buen momento, porque los profesionales de esta disciplina son cada vez menos y no se está dando un relevo generacional", ha apuntado el investigador del MNCN, Ignacio De la Riva.
Además, ha opinado que "es una de las disciplinas científicas con menos recursos" y ha lamentado que "la ciencia actual parece no dar cabida a la taxonomía sino que la penaliza con métricas científicas que sólo priorizan el impacto de las publicaciones".
En este sentido, ha afirmado que para preservar a las especies y a los ecosistemas es importante reforzar la investigación taxonómica, ya que hay un "deber moral de conocer qué especies habitaban este planeta antes que los humanos". Para ello, ha instado a explorar, revisar el material existente, delimitar y describir a las especies.