Actualizado 09/11/2015 23:06 CET

El saqueo de Roma por las tropas de Carlos V y el arresto del Papa Clemente

Cuadro del saqueo de Roma por el ejército de Carlos Rey Emperador
WIKIPEDIA
  

MADRID, 9 Nov. (EDIZIONES) -

El recorrido histórico por la vida de Carlos, Rey Emperador, llevará esta noche a los espectadores de la serie de TVE a rememorar el saqueo de Roma por las tropas de Carlos I de España y V de Alemania y el arresto del Papa Clemente VII.

El saqueo de Roma o saco de Roma tuvo lugar el 6 de mayo de 1527 y supuso una importante victoria del ejército imperial de Carlos V en el marco de los enfrentamientos entre su Sacro Imperio Romano Germánico y la llamada Liga de Cognac, que fue una alianza entre el Papado, Francia, Milán, Venecia y Florencia firmada el 2 de mayo de 1526 y vigente hasta 1529.

A pesar de que Carlos I se había erigido en uno de los grandes defensores del Catolicismo en Europa, el Papa Clemente VII ofreció su apoyo a Francia con el objetivo de alterar el equilibrio de fuerzas en la región y de liberar al Papado de lo que muchos consideraba la "dominación imperial" del Sacro Imperio".

SIN FONDOS PARA PAGAR A LOS SOLDADOS IMPERIALES

Enseguida las tropas imperiales lograron victorias sobre el ejército francés y establecieron su control sobre el norte de Italia. Resultó que el ejército vencedor no disponía de fondos para pagar a sus soldados, por lo que estos se amotinaron y forzaron a su comandante, Carlos III duque de Borbón y Condestable de Francia, a dirigirlos hacia Roma.

Este grupo lo componían: 700 hombres de armas, 5.000 infantes españoles, 3.000 infantes italianos, 10.000 lansquenetes (mercenarios alemanes) y 800 soldados de caballería ligera. Antes de llegar a las murallas de Roma el 5 de mayo, saquearon Acquadepuente y San Lorenzo alle Grotte, y ocuparon Viterbo y Ronciglione.

Carlos Rey Emperador

Las fuerzas para la defensa de Roma consistieron en 3.000 soldados nuevos italianos dirigidos por Renzo da Ceri, entre 4.000 y 7.000 ciudadanos romanos que se prestaron organizados en milicias, y 189 miembros de la Guardia Suiza, encargados de velar por la seguridad del Papa y de la Santa Sede.

Las tropas del duque Carlos necesitaban realizar un ataque rápido para evitar verse atrapadas. El 6 de mayo iniciaron la ofensiva sobre las murallas en el Janículo y la Colina Vaticana. Durante este asalto el duque fue mortalmente herido por una bala de arcabuz en el muslo. Esta muerte, lejos de allanar a los invasores, provocó su radicalización, y estos consiguieron tomar las murallas ese mismo día.

EL SACRIFICIO DE LA GUARDIA SUIZA

Entre las acciones más heroicas que se recuerdan de ese 6 de mayo de 1527, está la defensa del Papa Clemente VII por parte de la Guardia Suiza. De los 189 miembros que la componían en ese trance, 147 se sacrificaron en las escalinatas de la Basílica de San Pedro, donde fueron masacrados por los atacantes. Sólo 42 de ellos sobrevivieron. Gracias a esta acción, el Papa pudo salvar la vida, al escapar por el Passetto, un corredor secreto que aún hoy une la Ciudad del Vaticano con el Castillo de Sant'Angelo. Actualmente los nuevos reclutas de la Guardia prestan juramento el 6 de mayo, en memoria de esta valentía.

Las tropas imperiales ejecutaron a unos 1.000 defensores y empezaron el pillaje. Iglesias, monasterios, palacios de prelados y cardenales fueron arrasados y despojados de cualquier objeto precioso. Después de tres días de estragos, el Príncipe de Orange, sustituto del fallecido Borbón, mandó que cesara el saqueo, pero pocos soldados le obedecieron.

Los saqueadores españoles, alemanes e italianos robaron parte de las obras de arte que se hallaban en el Vaticano. El mecenazgo tardó años en recuperarse, y algunos artistas tuvieron que emigrar a regiones vecinas. Se considera que el 6 de mayo de 1527 marca el fin del Renacimiento en Roma.

Carlos, Rey Emperador

CAPITULACIÓN Y DISTENSIÓN DE RELACIONES

Clemente VII permaneció un mes arrestado y recluido en el Castillo de Sant'Angelo. El 6 de junio de 1527 se rindió y acordó pagar un rescate de 400.000 ducados a cambio de su vida. En las condiciones de la capitulación incluían la cesión de Parma, Piacenza, Civitavecchia y Módena al Sacro Imperio Romano Germánico.

Desde entonces las relaciones entre Clemente VII y Carlos, Rey Emperador, se suavizaron: el primero presentó disculpas formales al Sumo Pontífice por el saqueo y se vistió de luto en recuerdo de las víctimas. Por su parte, el Papa pasó el resto de su vida intentando evitar conflictos con el Rey Carlos, sin tomar decisiones que pudieran disgustarle (por ejemplo, le negó a Enrique VIII de Inglaterra la nulidad matrimonial de Catalina de Aragón, que era la tía de Carlos).

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