Actualizado 19/10/2015 14:41 CET

El Sínodo aboga por escuchar a las parejas en unión irregular en vez de "ofuscar con la doctrina"

ROMA, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Sínodo de Obispos, que hasta el próximo 24 de octubre reúne en el Vaticano a obispos y laicos para debatir y encontrar soluciones a las amenazas a la familia católica, ha puesto en evidencia durante la sesión de esta mañana que es necesario escuchar a las parejas que mantienen una unión irregular en vez de "ofuscarles con la doctrina".

Así lo ha subrayado el arzobispo australiano Mark Coleridge, quien ha precisado que "la pastoral es necesaria para dialogar con estas parejas" y que sobre todo "hay que escuchar sus historias y no ofuscarles con la doctrina".

Sobre las personas que mantienen una unión irregular, como los jóvenes que prefieren la convivencia al matrimonio, ha afirmado que "no vienen a la Iglesia porque están seriamente aislados" y se ha preguntado "cómo la Iglesia debe entonces ir a su encuentro". "Este es un sínodo pastoral, se necesita la doctrina pero es primordialmente un sínodo pastoral", ha aseverado en este sentido.

Preguntado sobre la posibilidad de un cambio de la doctrina de la Iglesia católica, Coleridge ha afirmado que no tiene "una bola de cristal pero en base a la discusión estos días no hay un gran deseo de cambio de las enseñanzas de la Iglesia".

"No recuerdo intervenciones que pidieran la admisión a la comunión de los divorciados y vueltos a casar", ha detallado en este sentido.
Por otro lado, ha recordado que "el Papa es parte del Colegio Episcopal, es Pedro" y ha afirmado que "el proceso llega a su fin cuando Pedro toma la decisión final". Sobre la dinámica de trabajo, ha informado de que "el gran conjunto de temas a tratar ha sido la razón por la que este trabajo ha sido un desafío". Para Coleridge, es importante que la Iglesia diga lo mismo "positivamente, sin excluir y marginar a las personas".

Finalmente, ha comentado que "lo que es seguro, es que el próximo Domingo no se termina el trabajo porque el camino continúa".
Por su parte, el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, ha subrayado que todos los padres sinodales que votarán el próximo 24 de octubre el documento final del Sínodo vienen "de contextos diferentes" y enfrentan "desafíos distintos". En este sentido, ha dejado claro que "es normal que no estemos de acuerdo en todo".

"El Sínodo camina. Estamos de acuerdo sobre algunas cosas, en la actitud de misericordia sin olvidar la doctrina. Todos estamos a favor de la familia", ha sintetizado. Además, Twal ha hecho un llamamiento a los gobernantes y responsables institucionales para que también ayuden a "resolver los problemas de las familias". "Todos tenemos límites, no podemos resolver todos estos solos", ha recordado.

Además, ha precisado que en su círculo han hablado "no sólo de los divorciados, sino también de los problemas de las familias inmigrantes o víctimas de la violencia". Sobre la posibilidad de que los divorciados puedan comulgar ha explicado que "es un campo muy delicado" y que no se puede "generalizar" sino que lo mejor es "ver cada caso en concreto".
"Muchos desafíos de Occidente no existen en algunas partes del mundo y en algunas zonas hay problemas radicalmente diferentes", ha recalcado.

Por su parte, monseñor Enrico Solmi, obispo de Parma, ha explicado que aprecia en el Sínodo "el sentido de catolicidad eclesial" entendido como "salir al encuentro del mundo para tener una visión menos cerrada de la familia". "Espero que el Sínodo no sea superficial y que entre en la vida de la Iglesia, dejando a la familia en el lugar que se espera", ha deseado. Finalmente, ha augurado que este Sínodo será "un signo fuerte para la sociedad que habitualmente olvida sistemáticamente la familia".